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7/6/2023

La misión imposible del reformismo: intentar hablar con propiedad sobre las cuestiones militares

Un contrapunto con el profesor Maiello

Anuncian una “guerra de procuración” de Ucrania
a cuenta de la OTAN

Una gran falacia para encubrir la invasión de la “Gran Rusia”
a una nación oprimida

 

El profesor Maiello y sus jefes intelectuales de la dirección del PTS de Argentina han escrito ya ríos de tinta y realizado pomposas disertaciones sobre temas militares y sobre la cuestión ucraniana en particular. Hablan con una “propiedad” sobre cuestiones militares, de las cuales entienden muy poco, como cualquier marxista serio se dará cuenta al leer sus frondosos textos. El último que escribió, que desde ya es un texto escandaloso y anti-marxista, se titula “La anunciada ‘ofensiva de primavera’: ¿Hacia donde va la guerra de Ucrania?”. Es un escrito que concentra las posiciones sobre la cuestión ucraniana de esta corriente (la FT-PTS) que responderemos a lo largo de este documento.

Como vemos, este profesor universitario en cuestión escribe sobre estos temas en “Ideas de Izquierda”, la prensa internacional que expresa las posiciones del PTS, o bien suele ser un “comentarista de cuestiones militares” en “La Izquierda Diario”. Él sería supuestamente el que mejor sostiene y defiende estas posiciones de esa corriente.

Llegó la hora de aclarar a los obreros y la juventud revolucionaria tantos dislates sobre la cuestión de la guerra dichos en nombre del marxismo. Al decir de Trotsky y de Lenin, en esta época crisis mortal del sistema capitalista imperialista mundial, la guerra es demasiado importante como para que se la bastardee con un programa y una política totalmente oportunista y revisionista del marxismo.

Los “estrategas militares” del PTS hablan hasta el hartazgo sobre la cuestión de la guerra mientras afirman que la época de crisis, guerras y revoluciones ha culminado en los años ’80, es decir, hace casi 40 años.

Para hacer un contrapunto con el profesor Maiello, es imprescindible aclararle al lector las bases teóricas y programáticas sobre las que se asienta su corriente. Bases programáticas de ruptura abierta con el marxismo revolucionario en la época imperialista. Sobre esta cuestión comenzaremos el debate.

Estamos ante una corriente pacifista que se camufla con un lenguaje guerrerista, pero como veremos ahora, no solo no ha participado en ninguna guerra civil, sino que plantean muy sueltos de cuerpo que casi ni ha habido guerras en los últimos 40 años.

El pacifismo democrático liberal de la izquierda argentina y sus cátedras universitarias se camufla, amaga con discutir sobre la guerra, pero a donde va directo, ya desde hace 25 años, es al parlamento burgués de la descompuesta democracia para ricos de Argentina, donde sobreviven.

El profesor Maiello y sus colegas afirman que a partir del ‘89 se habría abierto una “nueva época” de “restauración capitalista”. Sostienen que en esta “nueva época de restauración capitalista” se habría abierto una cierta estabilidad burguesa, en la cual, afirman, “el imperialismo se expande con más democracia” para controlar el mundo y no con guerras. Todo esto que aquí planteamos y desarrollamos más abajo fue planteado un extenso documento escrito para el último Congreso de la FT del PTS en Argentina, del cual, por supuesto, el profesor Maiello fue uno de sus redactores.

Para agotar este punto del debate, bastaría decirles a estos “intelectuales” que observen con un mínimo de honestidad intelectual la “democracia burguesa” con la cual “se ha expandido el imperialismo” en China, Rusia, las ex repúblicas soviéticas, Medio Oriente, los golpes contrarrevolucionarios en América Latina que no dejan de desarrollarse, y ni hablar de los regímenes bonapartistas en África. Es decir, en la mayoría absoluta del planeta.

Para continuar bombardeando contra la actualidad de la época de crisis, guerras y revoluciones en el siglo XXI, ellos niegan la apertura de situaciones o etapas prerrevolucionarias o directamente revolucionarias como son las que han protagonizado las masas en decenas de focos del planeta en este siglo, y las llaman simples “levantamientos”.

Esto hacen con la guerra civil en Siria y con todos los procesos revolucionarios de Medio Oriente desatados a partir de 2010-2011: Acciones independientes de masas y golpes contrarrevolucionarios como lo vimos en Egipto. Guerras de invasión para aplastar revoluciones como en Yemen. Huelgas generales revolucionarias como en Túnez, que fueron desviadas por gobiernos de colaboración de clases. Dos invasiones yanquis a Irak, país golpeado hoy por una fenomenal crisis revolucionaria en las alturas en el régimen.

Lo mismo en Sri Lanka, donde las masas desbordaron la ciudadela del poder e impusieron, de hecho, el no pago de la deuda externa al FMI. Asimismo con las enormes ofensivas revolucionarias de masas en Hong Kong o en Myanmar.

Inclusive niegan la apertura de agudas situaciones pre-revolucionarias como en EEUU en 2020 contra el gobierno de Trump, y un reguero de levantamientos revolucionarios y de acciones independientes de masas en Sudáfrica, Madagascar, el 2001 de Argentina, la América Latina hoy plagada de situaciones pre-revolucionarias o abiertamente revolucionarias. Todos estos procesos revolucionarios fueron mil veces desviados, traicionados o aplastados con golpes semi-fascistas.

En la bestia imperialista surgió un movimiento antiguerra que impuso de hecho la retirada de los yanquis de Irak. Ni hablar del combate contra la V República y el Mayo Francés naciente en la Francia imperialista hoy, golpeada por enormes luchas políticas revolucionarias de masas. Estas buscan derrocar al gobierno de Macron con combate de barricadas, y el PTS interpreta que ese “levantamiento” no puede sobrepasar los límites de “hacer retroceder al gobierno”.

Llamar a todas estas situaciones revolucionarias o pre-revolucionarias como “levantamientos” en general es esconder bajo la alfombra que, cuando estos se inician, por delante la tarea central de los marxistas es luchar por que se pongan en pie los soviets armados para preparar la toma del poder y una insurrección triunfante.

Así, tras falsas caracterizaciones que nada tienen que ver con la realidad, el reformista oculta las tareas revolucionarias que tiene planteadas. Nada más y nada menos que la toma del poder allí donde las condiciones se han abierto.

Los “teóricos de la guerra”, de la guerra que huyen y escapan es de la guerra civil, y del momento culminante de esta, que es la insurrección, a la que hay que preparar y organizar allí donde los procesos revolucionarios o pre-revolucionarios se han abierto.

Como verá el lector, estamos frente a una corriente que opina que la lucha por la revolución socialista ha dejado de ser una tarea inmediata, puesto que “el capitalismo se ha restaurado”. Esto significa que el programa de transición para la revolución socialista ya no iría más, y solo algunas de sus consignas tendrían validez…


La actualidad de la época de crisis, guerras y revoluciones, de la que reniegan, también implica, por crisis de dirección, el triunfo de feroces contrarrevoluciones. Como las que sucedieron con la restauración capitalista a fines de los ‘80, y que para nada fueron pacíficas, no solo en los Balcanes, sino China con el aplastamiento de las masas en Tiananmen y con el chacal Putin invadiendo y “cuidando el orden” en todas las ex repúblicas soviéticas, donde instaló bases militares que garantizan las inversiones imperialistas. O bien invadió muchas de ellas, cuando las masas se sublevaron estos años.

Nada distinto a lo que sucede hoy en Cuba, donde una nueva burguesía del PC castrista aplasta a palazos a los esclavos sublevados por hambre, llevando la isla a la catástrofe de Haití… ¡Y a esta feroz restauración capitalista, los pacifistas la siguen llamando estados obreros!

Indudablemente, las elucubraciones en las cátedras pseudo-marxistas de la academia se dan muy lejos también de los choques entre revolución y contrarrevolución que sacudieron el fin del siglo XX y lo que ha transcurrido del XXI.

Parecería ser que, como el avestruz, esconden la cabeza para ocultar -aunque escriban sobre ello- los enormes cracs mundiales como 1997-2001, 2008-2016, 2019-2020, que son la expresión de un sistema capitalista donde los cracs son cada vez más recurrentes y los ciclos de desarrollo capitalista no son más que excepciones de muy corto vuelo y duración.

Estas condiciones objetivas de brutal crisis del sistema capitalista es la que profundiza, al decir de Trotsky, la época de crisis guerras y revoluciones signada esta por cambios bruscos. El capitalismo no avanza ya en bloque en la economía mundo en todos los países desarrollando las fuerzas productivas, sino todo lo contrario. Si desarrolla tal o cual rama de producción y países es a expensas de destruir la mayoría. Y esto nada ha cambiado en relación al siglo XX, sino todo lo contrario, se ha profundizado.

Parecería ser que los profesores estaban en un recreo en la universidad cuando el mismo EEUU tuvo que volarse a sí mismo las torres gemelas para convencer al pueblo norteamericano de invadir Afganistán e Irak, mientras no terminaba de llenar de sangre los Balcanes, con una guerra de centenares de miles de muertos. Así fue inaugurado el siglo XXI, luego de feroces aplastamientos de las masas en los ex estados obreros. ¿O creen que en China los tanques que aplastaron a decenas de miles de obreros y estudiantes en Pekin no “persiguieron” a los “sublevados” hasta los últimos rincones de China?

Quizás no se dieron cuenta o tomaron mal su medicamento y en un shock de amnesia se olvidaron de los millones de asesinados en la Chechenia invadida por Yeltsin y por Putin. Lo mismo en todas las guerras contrarrevolucionarias y golpes protofascistas de Putin, como la invasión a Siria. Estos profesores tendrían que estudiar algo de historia y ver las guerras de los últimos años en el Cáucaso por Nagorno Karabaj.

Y ahora, muy sueltos de cuerpo, con la guerra de Ucrania, dicen que “quizás esté regresando” la época de crisis, guerras y revoluciones del siglo XX.

De verdad, ¿cómo pueden decir al pasar que en esta época de, como la llaman ellos, “restauración capitalista” hubo tan solo un par de guerras y “olvidarse” del genocidio del Congo de 1998-2004, que fue partido por las transnacionales imperialistas para robarse el coltán de una de sus provincias (como Ruanda), con 4 millones de muertos, mientras las manos de Sudáfrica dejaron decenas de miles de muertos para sacarse de encima el régimen del Apartheid, proceso revolucionario que luego el stalinismo traicionó y entregó abiertamente?

“Son solo levantamientos” chillan aquí y allá. Pero lo hacen para encubrir las traiciones del stalinismo a los procesos revolucionarios y a las guerras civiles de los últimos 40 años.

Luego profundizaremos más en este aspecto en lo que respecta a Ucrania, pero adelantemos que el pacifismo de esta corriente ya no tiene límites. Hacen un verdadero ilusionismo político. ¿Cómo ocultar que EEUU se gastó en 2022 la friolera de 2.1 billones de dólares en armamento de sí mismo y sus aliados, que es equivalente al 50% de lo que este gastó en toda la segunda guerra mundial que duró 6 años?

Estamos ante “intelectuales” y corrientes políticas que hace rato rompieron con el trotskismo y que hace rato glorifican a la democracia burguesa de algunos países imperialistas de Maastricht y de EEUU. Para los marxistas, la democracia burguesa (que esconde la feroz dictadura del capital) sigue siendo un privilegio para pocos países ricos, al decir de Trotsky, e inclusive estos mismos cada vez tienen más elementos bonapartistas. Es que el imperialismo necesita, para saquear a los pueblos oprimidos los gobiernos más autoritarios que pueda obtener en los mismos. Y esa ley marxista no ha caducado. Se ha agravado.

Inclusive se da aún en los países imperialistas. Sino veamos al régimen “democrático burgués” de la monarquía española, que concentra todos los superpoderes del estado, inclusive de disolver el parlamento. Monarquía que ocupó la Cataluña sublevada a sangre y fuego, como lo había hecho antes con el País Vasco, teniendo centenares de luchadores vascos presos que toda la izquierda socialimperialista quiere ocultar.

Nada que envidiarle tiene el aparato totalmente bonapartista de la V República imperialista francesa, que invadió el Chad y Mali, para robarse el uranio, en verdaderas guerras de pillaje. El negocio de la guerra sigue siendo, aunque lo reformistas lo nieguen y lo quieran esconder, el negocio más importante en este podrido sistema capitalista en bancarrota.

Ahí está la India y Pakistán, armándose hasta los dientes y amenazándose a cada paso en choques fronterizos, que podrán ser utilizados por tal o cual potencia imperialista para disputarse la región.

EEUU, para mantener su dominio, lejos de expandir la “democracia”, lo que expande son sus flotas militares y bases en todo el mundo. ¿Cómo se puede negar esta verdad, con la flota yanqui instalada cercando China y todo el Pacífico, construyendo en esa región una “nueva OTAN”? Ya es inaudito que los “teóricos de la guerra” oculten las maniobras de las cañoneras yanquis acompañando sus guerras comerciales, que son los primeros pasos de posibles conflagraciones militares.

Estamos frente a un pacifismo ya extremo de “teóricos de la guerra”. Quizás sean especialistas en juegos de mesa de la guerra como el TEG o el Risk.

En última instancia, lo que desaprueba la tesis del señor Maiello es que, opuesto a lo que él plantea, cada vez se vuelve más insostenible el parlamentarismo. No solo en América Latina vimos violentos putsch contrarrevolucionarios, como en Bolivia, Perú, intentonas en Colombia o Brasil. Inclusive en EEUU esta “democracia” imperialista ya no puede contener las disputas interburguesas y los duros choques de clases, y su parlamento sufrió un putsch como el de Trump y su banda. Esa fue una campanada y un anuncio para que el reformista que está dando clases entienda que es cada vez más incompatible el control semi-fascista o bonapartista del mundo que tiene EEUU con las formas pseudoparlamentarias al interior de ese país.

Esta cuestión de la apertura de una nueva época histórica de “restauración capitalista” amerita esta extensa introducción a este Contrapunto con el profesor Maiello, puesto que todas las posiciones de este sobre la cuestión ucraniana están signadas o imbuidas de este pacifismo atroz, propio de una corriente revisionista que no ha dejado nada de nada en pie del marxismo revolucionario.

 

Nuevamente sobre la restauración capitalista

El profesor Maiello, tras los pasos de la pseudoteoría del “socialismo en un solo país”

La corriente con la que debatimos y a la que pertenece este profesor afirma y machaca que a fines de los años ’80 habría ya finalizado la época de crisis, guerras y revoluciones. Han inventado una categoría de que se habría abierto una “nueva época” de “restauración capitalista”. Es decir, un período histórico de expansión capitalista. A esto lo llaman “el modelo neoliberal”.

Esto es una patraña. Es que el capitalismo y el imperialismo, controlando la economía y política mundial, jamás se ha caído como para tener que “restaurarse”.

Lo que se cayeron fueron los estados obreros entregados por la lacra stalinista, luego de traicionar mil y una revoluciones y salvar al imperialismo de su crisis histórica durante todo el siglo XX. La entrega de los estados obreros, deviniendo la burocracia en una nueva clase dominante, fue uno de los puntos clave de salvataje del podrido sistema capitalista.

El modo de producción capitalista fue salvado por el stalinismo. Lo que sí merece ser restaurada es la dictadura del proletariado bajo formas revolucionarias en los ex estados obreros, para que sean estos, junto a las revoluciones socialistas del mundo semicolonial y los países imperialistas, verdaderas trincheras de la revolución socialista internacional. Y esto se hará sobre los huesos de los traidores al proletariado mundial. Esta tarea solo podrá ser garantizada por una dirección revolucionaria que lleve las enormes energías de las masas a la toma del poder, esta vez conquistándolo en los países imperialistas centrales de más alto desarrollo de las fuerzas productivas.

Hablan de la restauración del sistema capitalista a partir de los ’80 y niegan, muy sueltos de cuerpo, que el imperialismo jamás perdió el control de la economía y la política mundial. Por ello restauró el capitalismo en los estados obreros aislados, y convirtió a la burocracia stalinista, de agente indirecto al interior de los mismos en sus agentes directos, es decir, burgueses.

Ni siquiera con la URSS revolucionaria del partido bolchevique antes de Stalin pudo escaparse de la economía mundial capitalista controlada por el imperialismo. Para el marxismo revolucionario, la única forma de hacerlo era con la victoria de la revolución socialista internacional, sobre todo en los países imperialistas centrales.

Para la III Internacional, la URSS era imposible de sostener sin la victoria de la revolución en Alemania y en el resto de la Europa imperialista. Por los heroicos combates del proletariado internacional, ese pronóstico tardó en consumarse, y lo vimos en el ’89.

Justamente de esto se trató la batalla del trotskismo contra el stalinismo, ya entrados los años ’20, en contra de la pseudoteoría del “socialismo en un solo país”.

Durante Yalta, el stalinismo profundizó este engaño, seguido por amplios sectores de la ex IV Internacional. El pablismo y demás oportunistas afirmaban que en la economía mundial “existían dos bloques, uno capitalista y otro socialista (la URSS, China, etc.)”… Un dislate. Vendían la utopía reaccionaria de que estados obreros atrasados podían escindirse de la economía mundial y controlar su propia economía.

Esto es brutal, porque los estados obreros eran parte y no podían abstraerse de la división del trabajo impuesta por la economía capitalista mundial controlada por el imperialismo. Tenían que comprar y vender en el mercado mundial, y no lo hacían ni en rublos, ni en yuanes ni mucho menos en pesos cubanos, sino en dólares, a través de los cuales el imperialismo le arrojaba toda su crisis y se quedaba, en las transacciones comerciales, con parte de la plusvalía del proletariado soviético. Sus economías estaban lejos de la productividad del trabajo de los países más avanzados. Y estaban a millones de kilómetros de poder producir todo lo que consumían en las fronteras de un solo país.

Por eso quedaron todos los ex estados obreros quebrados y totalmente endeudados a la banca internacional y el FMI a mediados de los ‘80, y la burocracia devino en clase poseedora en una economía ya arrasada por el imperialismo, que le provocó una brutal crisis de subproducción, que fue el motor que empujó a las masas a la sublevación. Es que no habían ya productos para consumir.

 

El profesor Maiello ante una pregunta shakesperiana: “¿Ser o no ser?”

Es muy común, en los corrillos académicos, el inventar definiciones que todos aplauden pero nada tienen que ver con la realidad.

En la izquierda del siglo XXI, han evolucionado corrientes totalmente reformistas, que hablan leguajes “belicistas”, que se proclaman “especialistas en guerras”, pero todos los años en sus congresos, lejos de prepararse para la guerra, la guerra civil, la revolución y la contrarrevolución, en su política cotidiana, buscan la piedra filosofal: “cómo llegar a colocar un par de diputados más en el parlamento burgués y hacer un partido revolucionario en una época reformista”. Y año a año se responden, aunque ya ellos mismos no se lo creen ni lo pueden explicar… “hagamos un partido reformista por ahora, hasta que vengan nuevas épocas de crisis capitalistas”.

Así le ponen una zanahoria a sus militantes anunciándoles que “ya va a llegar”. Es una letanía que ya lleva años y se parece a una tragedia shakesperiana.

“El socialismo no va más” dijo Fidel Castro y repiten todos los partidos stalinistas en todo el mundo. Los renegados del trotskismo le hacen coro: “El capitalismo se ha reconstruido” y por lo tanto “nuestra lucha debe ser tan solo anticapitalista” afirman. Es más, en muchos países se ponen ese nombre de “anticapitalistas” justamente para afirmar que la revolución socialista no es una tarea inmediata para que el proletariado viva y coma… O sea que “luchando contra el capitalismo se le puede arrancar conquistas como en el siglo XIX”.

Han devenido en verdaderos maestros del engaño e inventan palabras pomposas, como ser anti-capitalistas, pero se niegan a luchar cotidianamente por la victoria de la revolución socialista como única solución a la tragedia de las masas, que muy lejos están ya de poder recuperar su nivel de vida sin destruir a este sistema en bancarrota.

La dirección de la FT no dice nada nuevo. Ya sus jefes de los estafadores políticos, los pablistas de la ex LCR francesa, proclamaron en los ‘90 que la dictadura del proletariado no iba más y la retiraron de su programa. Los intelectuales colegas del profesor Maiello estuvieron más de una década en ese partido sosteniendo la traición al proletariado de su dirección pablista.

El reformismo de la IV Internacional ha salido así en el siglo XXI presuroso a sostener a los restos descompuestos, la pseudoteoría y el programa del stalinismo, al que la burguesía ha preservado para que traicione la revolución proletaria internacional.

 

El revisionismo y el oportunismo en el fango de la Ucrania ocupada

Desde la FLTI venimos debatiendo ya hace meses contra todas las posiciones de la izquierda reformista mundial que se han subido a los tanques de Putin para invadir Ucrania. Este sector compuesto de los PC y sus lacayos de izquierda, pregonan la “lucha contra la OTAN”, pero sostienen a todos los gobiernos imperialistas de Maastricht y del mismo EEUU, donde llamaron a votar por Biden, el comandante en jefe de la OTAN.

Asimismo, como lo demuestra el libro que editamos desde la Editorial Rudolph Klement Ucrania en Guerra, venimos dando una batalla contra otro sector de la izquierda reformista mundial, que es protosocialdemócrata, como por ejemplo la LIT o el NPA francés, cuya política es presionar a la OTAN para que mande armas para que Ucrania gane la guerra. Es decir, plantea que la victoria de esta no está en manos de la clase obrera internacional, inclusive para conquistar las armas, sino en manos del imperialismo. Estamos ante otro dislate, puesto que la OTAN y los yanquis, más temprano que tarde pactarán con Moscú la partición de la nación ucraniana, como ya lo ha hecho hace rato con los pactos de Minsk firmados en 2014-2015, donde se estableció un “alto al fuego” y se consolidó la entrega de la península de Crimea a Moscú y la “autonomía” del Donbass.

Pero en el caso del señor Maiello y su corriente, estamos discutiendo con gente que levanta una posición que aparentemente es de “neutralidad” en la guerra de Ucrania. Afirman que Ucrania, estaría haciendo una “guerra de procuración” a cuenta de la OTAN contra Rusia, y dicen estar contra la invasión de Putin y también contra la OTAN.

Debatiremos entonces con esta posición del profesor Maiello, el exponente en cuestiones militares de la dirección del PTS de Argentina.

Comenzaremos por plantear que, al exponer su posición, aquí y allá estos toman citas sueltas de profesores universitarios y pensadores de las grandes universidades burguesas imperialistas sobre temas militares, o periodistas de la prensa burguesa, que contribuyen desde los claustros académicos al establishment imperialista. En general, buscan a los “pensadores de moda”, como en este caso hace el señor Maiello en sus últimos escritos con John Mearsheimer, profesor universitario de Chicago, y recibido en la escuela militar de guerra de la fuerza aérea norteamericana.

Es de esos medios académicos que el profesor Maiello extrae sus conclusiones sobre el desarrollo de la guerra de Ucrania. Así, este profesor expresa su último “aporte” aparecido en Ideas de Izquierda fecha 7/5/2023 sobre las “guerras de desgaste” como la que se estaría desarrollando hoy en Ucrania, sobre la que luego profundizaremos en este trabajo.

Aclaremos al lector que todos estos profesores de las universidades imperialistas de los que Maiello le saca en gran medida sus ideas sin citar las fuentes, solo aportan investigaciones y puntos de vista, pero no son los que definen la política militar del estado mayor yanqui ni de ningún país serio que entre a la guerra. Es que la guerra es la continuidad de la política por otros medios y su carácter, formas y objetivos la definen no los consultores o pensadores burgueses sino los estados y la plana mayor de los grandes monopolios y transnacionales, y sus comandos militares.

Pero donde el profesor Maiello se llevó el susto de su vida fue cuando vio a un profesor universitario, de cierto nivel marxista, como Maurizio Lazzarato, que según ellos “cometió el pecado” de plantear que el siglo XXI está signado, como el siglo XX, por guerras, revoluciones… y por fascismo. Este profesor universitario, que viene de los combates de la década del ’70, lo que hizo fue mostrar la realidad. Maiello se agarró la cabeza “no vaya a ser que un colega profesor universitario se haga trotskista o se le ocurra plantear posiciones parecidas a estos y mis estudiantes se den cuenta que no sé nada”.

 

La política militar del profesor Maiello para Ucrania, un acertijo: “Ni la OTAN, ni Putin, ¿entonces quién?”

Pero vayamos al grano luego de esta presentación y currículum vitae de la corriente a la que pertenece el profesor Maiello. Entraremos a debatir nuevamente sobre la cuestión ucraniana con gente que ha demostrado no entender nada ni de Ucrania, ni de la estrategia militar proletaria.

Insistimos, ellos tienen una posición hoy sobre la guerra de Ucrania, luego de haberla cambiado varias veces sin decirlo, de que la clase obrera mundial debería levantar la consigna de “Ni la OTAN ni Putin”… O sea, como dijimos más arriba, una posición neutral. Lo que ellos plantean es que ninguno de los dos contendientes puede ganar esta guerra.

Aquí se han hecho un lío en su propia cabeza. Puesto que, si ninguno de los dos bandos que según ellos chocan hoy militarmente en Ucrania debe imponerse sobre el otro, entonces ¿quién debe ganar la guerra o perderla? Nada. Vacío total.

Para esta gente, Ucrania, como nación oprimida e invadida, desapareció. Es un simple campo de batalla. Putin ya dijo que “Ucrania existe por la política perversa de Lenin, que en 1921 inventó esa nación y le dio el derecho a la autodeterminación nacional”. El PTS parafrasea a Putin contra Lenin y se hace el distraído.

Ucrania para ellos ya no sería más un estado semicolonial, al cual la “Gran Rusia” busca aplastarlo, y el imperialismo subsumirlo por ahora política y económicamente, como lo viene haciendo con el FMI y el saqueo desde la restauración capitalista.

Para lavarse la ropa sucia, Maiello y sus colegas hablan de una vaga idea de que en el futuro propondrían una “Ucrania socialista”, pero por supuesto que para ellos, esta “Ucrania socialista” no puede surgir de esta “guerra de procuración” que Ucrania estaría haciendo a cuenta de la OTAN.

El PTS afirma que lo que existe es una “guerra de procuración” impulsada por la nación ucraniana a cuenta de la OTAN. Su programa, si son coherentes, debería llamar al desarme de la nación oprimida y hoy ocupada, es decir, que entreguen las armas para que las masas ucranianas “no se conviertan en tropas de la OTAN”. Esto le están planteando a los obreros ucranianos, sin animarse a decirlo abiertamente.

Estamos frente a un dislate o un gran engaño basado en un confusionismo perverso. ¿Una nación oprimida como estado semicolonial haciendo una “guerra de procuración” contra una nación opresora que la ocupa y la supera con creces militarmente? Este análisis no respeta ni siquiera la lógica formal como para comenzar a discutir seriamente las cuestiones militares con el señor Maiello.

Parece mentira que tengamos que explicarles a los “teóricos de la guerra” que en la misma hay choques militares, y que ante ello se es defensista o antidefensista, como planteó históricamente el marxismo revolucionario. Pero ellos insisten “ni la OTAN ni Putin”. ¿Ucrania oprimida, mil veces ocupada y partida? ¿Y su clase obrera? El profesor Maiello dictamina: “Que pague con el aplastamiento de sus ciudades y con sus vidas por ser tropas terrestres de la OTAN”... Esto es lo que plantean y aplauden sus seguidores sin ruborizarse.

Insistimos, en la guerra chocan dos bandos a vida o muerte. La guerra tiene sus tiempos, que muchas veces se desincroniza inclusive de los tiempos de la lucha de clases y la guerra civil. Las bombas caen hoy. Aunque la guerra y los padecimientos de las masas en ellas, suelen parir enormes revoluciones, y también contrarrevoluciones, como sucede cuando triunfa el imperialismo y las naciones opresoras sobre las naciones oprimidas o sobre la clase obrera y sus organizaciones.

Aquí hay que responder en qué lugar se está. El profesor Maiello, como decía Trotsky de las corrientes “neutrales” en la guerra, está en el lugar de Poncio Pilatos, se lava las manos, mientras por otro lado, de hecho, lo alienta a Putin para que aplaste a la nación ucraniana. De eso se trata el gran engaño de “lavarse las manos”.

Lenin, en su trabajo “El Socialismo y la guerra”, hablaba del carácter legítimo de las guerras defensivas, que se reducían a las guerras contra el régimen medieval anterior en el siglo XIX o bien a las guerras defensivas de las naciones oprimidas contra sus naciones opresoras. Ello significaba y significa que estas son “guerras justas” y eso es independientemente de quién ataque primero. “Todo socialista simpatizaría con la victoria de los estados oprimidos, dependientes, menoscabados en sus derechos, sobre las grandes potencias opresoras esclavistas expoliadoras.”

Hoy es Rusia, en concreto, la que invadió a Ucrania, que es una nación oprimida, para barrerla del mapa. Esto mismo hace la dirección del PTS borrándola del mapa como nación ocupada.

En cambio, Lenin condena las guerras interimperialistas, frente a la que tiene una política antidefensista de todos los bandos. Así decía: “Imagínense que un propietario de 100 esclavos hace la guerra a otro que posee 200, por llegar a una distribución más equitativa de los esclavos”. Evidentemente toda política defensista o de “defensa de la patria” sería un engaño”. Por ello, los marxistas revolucionarios somos antidefensistas en el choque entre piratas imperialistas y combatimos audazmente por la derrota de nuestra propia burguesía imperialista.

Aclarado esto, hay que ser concretos. En Ucrania, el que mata, invade militarmente y demuele ciudades enteras de ese país, el que asesina en masa a su clase obrera, hoy es Putin. La política de la OTAN hoy es multiplicar mil veces el endeudamiento de Ucrania (inclusive con la venta de chatarra militar) para luego quedarse con ella con nuevos créditos usureros, sin disparar un tiro, y luego partirla y entregarle un pedazo a Moscú.

No se puede meter a todos los enemigos de la clase obrera ucraniana en el medio de la guerra en la misma bolsa.

Ucrania está invadida y es la clase obrera y su pueblo pobre la que muere en la guerra hoy. Insistimos para que dejen de mirar ya para otro lado. Es que ante esa realidad, no se puede ser neutral.

La salida para las masas ucranianas y la nación invadida hoy, para seguir viviendo, es decir para poder enfrentar al FMI y al imperialismo, es conseguir sacarse de encima de sus cabezas las bombas de Moscú.

El camino de la clase obrera ucraniana para conseguir eso es luchar por tomar ella misma el control político, económico y militar de la guerra, apoyada en la lucha de los trabajadores europeos y rusos en particular. La política pro Putin o pro OTAN, o la consigna “Ni la OTAN ni Putin”, divide a la clase obrera ucraniana, en una nación partida e invadida, y la separan a esta de la clase obrera internacional. El Señor Maiello, “comentarista de guerra”, deja de lado a la clase obrera y sus intereses y su vida durante la guerra.

¿Cómo podrán los obreros de Ucrania apoyar la sublevación revolucionaria de la clase obrera francesa si sus sindicatos y organizaciones obreras, en manos de stalinistas y renegados del trotskismo, apoyan a Putin que masacra a sus familias, destruye sus viviendas y los expulsan de sus ciudades, mientras el pueblo ucraniano no bombardea ni invade a Rusia? Es la política traidora de la dirección stalinista de la clase obrera europea, sostenida por los renegados del trotskismo, la que empuja más y más a la clase obrera ucraniana a querer huir a Maastricht para escaparse de las bombas y el aniquilamiento que le quiere imponer Moscú.

 

Nuestra política ante la guerra concreta de la invasión de Rusia a Ucrania hoy es defensista de la nación oprimida. Toda política antidefensista… es defensista de Putin y su invasión.

Lo que afirmamos aquí es el programa y la estrategia militar de la III y la IV Internacional frente a las guerras contra la opresión nacional, o inclusive es la política ante las guerras de choque entre campos burgueses, como fue por ejemplo la guerra civil española. Allí también se podría decir que de un lado combatían Hitler con Franco y por otro lado Inglaterra con Francia y la República.

El trotskismo combatió contra toda política neutral en ese choque entre campos burgueses en España de los ‘30. No negó que ambos eran enemigos, pero el triunfo de Franco significaba el desastre y exterminio de las masas en aquel presente, y por ello la política no era otra que luchar por la victoria militar de la República bajo la dirección del proletariado expropiando a la burguesía y los capitalistas, para poder así liberar a los pueblos oprimidos por el estado imperialista español y conquistar la victoria con un gobierno revolucionario de obreros y campesinos.

Combatiendo con el método de la revolución proletaria, el proletariado no era “neutral” en la guerra entre la República y Franco, como no lo puede ser en la guerra de liberación nacional contra todo tipo de naciones opresoras. El que era “neutral” en la guerra civil española estaba de hecho con la victoria de Franco.

 

El verdadero carácter de la guerra de Ucrania

Maiello y sus jefes de cátedra repiten como una letanía que la guerra es la continuidad de la política por otros medios. Indudablemente en la cuestión ucraniana no entienden nada de política y por lo tanto de la guerra.

Nuestra corriente ha escrito un libro a 6 meses de iniciada la invasión de Putin a Ucrania llamado “Ucrania en guerra”. Allí explicamos cómo se expresa en el terreno militar la política de EEUU.

La verdadera esencia de la política “militar” de EEUU fue partir y romper Europa y la división del trabajo establecida por el eje franco-alemán desde Portugal a las estepas rusas.

El plan yanqui fue y es impedir que sea el eje franco-alemán el que termine recolonizando Moscú y haciendo enormes negocios con el gas y todas las fuentes de materias primas de la Gran Rusia.

EEUU aplicó esta política basándose en una institución militar, la OTAN, a la cual subordinó a los imperialismos europeos que hoy, como el mismo Macron dice, “no quieren terminar como vasallos de EEUU”. Hizo valer el peso de la OTAN, que es la institución que expresa la relación de fuerzas del resultado de la segunda guerra mundial, donde Alemania quedó partida e inclusive sometida a EEUU, mientras en el siglo XXI venía reconstituyendo el mercado europeo de Portugal a las estepas rusas que no pudo conquistar en la segunda guerra mundial.

Los yanquis sí tiraron algunos misiles en esta guerra de Ucrania… Fue contra el gasoducto ruso-alemán Nordstream 2, volándolo en mil pedazos. Ese gasoducto era el que unía a Rusia directamente con Alemania a través del mar Báltico, cuyo presidente era alemán, el jefe de la socialdemocracia Schroeder. A partir de dicho gasoducto, Alemania se quedaba con el gas ruso.

EEUU tiró a uno de sus peones, Ucrania, para que Moscú la invadiera e inclusive la partiera. Aprovechó ello para hacer valer su peso sobre Europa de vencedor de la Segunda Guerra Mundial a través de la OTAN, ubicando a nuevos países, como Finlandia, en la misma.

Como vemos, Ucrania es una nación oprimida, y la invasión de Moscú y su partición es parte y está contemplada estratégicamente en la política de EEUU, para desgastar a Rusia y debilitar a sus competidores imperialistas de Maastricht. Pero decir que hoy chocan militarmente Rusia y la OTAN en Ucrania es como mínimo una insensatez.

Lejos está el profesor Maiello de entender políticamente esta guerra. Lo que afirma es que, “como la OTAN y Moscú son los que chocan en Ucrania, no hay bando para defender en la misma”.

“Ni la OTAN ni Putin” Insisten… Sean claros. Vayan hasta el final. Con su política abstencionista y de medias verdades, la dirección del PTS y sus profesores académicos están proponiendo en Ucrania a la clase obrera que entregue las armas para no ser cómplices de una “guerra de procuración a cuenta de la OTAN”. Ellos responderán que también plantean “tampoco Moscú”, pero no llaman a la clase obrera rusa y la juventud de ese país a poner en pie un “nuevo Vietnam” para derrocar al chacal del Kremlin. Es decir, avanzan camuflados políticamente con la infantería de Putin...

Es que están de espaldas a los centenares de miles de jóvenes trabajadores que huyen de Rusia o bien se niegan a ir al servicio militar, porque no quieren a ir a morir por la guerra de Putin contra un pueblo hermano como el ucraniano. Millares de ellos están en prisión y en las cámaras de tortura de Putin.

Está claro que efectivamente la OTAN le manda armas a Ucrania, pero a cuentagotas, solo para contener a Putin en la frontera del Donbass, no para expulsarlo. Los 10 tanques Leopard, armados de los suministros de los años ’70, y una artillería que no llega a más de 80km, no son las armas que posee la OTAN para enfrentar y derrotar a Rusia si lo quisiera en este momento. Es una estupidez y de un cinismo total plantear que la OTAN entró en guerra contra Rusia en Ucrania.

El profesor Maiello, que posa de “estratega de guerra”, no puede ser tan ignorante… ¿O no sabe esto? Ni siquiera un avión F-16 ya en desuso le da la OTAN a Ucrania para defenderse, o bien promete hacerlo dentro de unos meses a condición de que no vuelen sobre territorio ruso.

Los oficiales que ha mandado la OTAN y técnicos militares fueron allí para consolidar el cuerpo de oficiales del ejército ucraniano y que no se autoorganicen los soldados junto a las masas hambrientas que resisten en las ciudades agredidas por Putin y pasen a controlar ellos las armas. O bien, que ante un ejército ruso que se disgregue en el frente, con sus soldados dándose vuelta, las masas ucranianas no se subleven victoriosas contra todos los opresores.

El PTS, camuflado en las trincheras de Putin, en última instancia, se pinta de “luchador de la paz”. “Ni la OTAN ni Putin”… entonces su programa también podría ser perfectamente “no a la guerra”. Esta gente está jugando a las escondidas. Podrían ir al Vaticano y camuflarse con la sotana de los curas y el papado.

 

Un ocultamiento escandaloso del señor Maiello: La invasión de Putin a las ex repúblicas soviéticas para defender los negocios de los capitalistas

Pero donde se demuestra la falacia de lo que pregona la dirección del PTS acerca de una “guerra de procuración” que estaría haciendo Ucrania a cuenta de la OTAN contra Rusia es en lo que callan y ocultan. Hacen un silencio atronador.

¿Por qué mienten y silencian que una semana antes de invadir Ucrania, Rusia invadió Kazajistán para aplastar el levantamiento de los obreros de las petroleras imperialistas que saquean esa ex república soviética? Putin y sus fuerzas contrarrevolucionarias de la “Gran Rusia” ocuparon Bielorrusia con más de 300.000 hombres y los colocaron en las fronteras mismas con Ucrania. Con esta invasión, Putin terminó de aplastar un enorme ascenso obrero de Bielorrusia que amenazaba con tirar a Lukashenko… Vamos, ¡digan la verdad! Esas acciones e invasiones militares fueron apoyadas total y abiertamente por el imperialismo y cubiertas por el paraguas protector de la OTAN ¿Por qué ocultan esto?

El profesor Maiello debe explicar por qué están a favor que el “general de todas las rusias” mantenga disciplinado al proletariado de las ex repúblicas soviéticas a punta de bayoneta a cuenta de defender allí los negocios del imperialismo y los capitalistas.

Este profesor y su cátedra tienen un elefante sentado en la primera fila de sus clases y se hace el distraído. Y al lado de ese elefante, hay otro. Ocultan que el ejército ruso invadió Armenia en diciembre de 2022, en acuerdo con Turquía (miembro de la OTAN), para que Azerbaijan se quede con Nagorno Karabaj y por esa vía la British Petróleum se lleve todo el petróleo del Mar Negro por los oleoductos de Erdogan que salen de Baku. ¿Por qué mienten?

Justamente, la invasión rusa a Ucrania y los bombardeos hoy de Putin es para pelear que él continúe siendo el gendarme de los negocios de los capitalistas en Eurasia, inclusive que con un armisticio la OTAN le firme que el Donbass y Crimea quedan bajo su control.

En Bielorrusia y Kazajistán, ayer en Georgia y el Cáucaso, y en Siria, es Putin el que hace la guerra de procuración a cuenta de la OTAN. ¿Se puede mirar para otro lado y ocultar esta verdad a los obreros avanzados del mundo?

 

La FT-PTS, en la cuestión siria, con un acuerdo político con el stalinismo kurdo, terminó en el frente político y militar de Al Assad y Putin y su guerra de procuración a cuenta de todas las potencias imperialistas

Los “especialistas militares” del PTS siempre se declaran “neutrales” en las guerras concretas. Para ellos siempre “el imperialismo está atrás de alguno de los contendientes” y siempre “hay dos enemigos”, por lo tanto su bandera, es la bandera blanca de la paz, aunque se pongan colorados y no lo quieran decir. Con esta política siempre terminan apañando a alguno de los enemigos descarado de la clase obrera, por omisión o por apoyo directo.

En otras guerras, buscan cuál sería el “mal menor”. Cuestión que no aplican en Ucrania.

En Siria, sí encontraron el “mal menor”. Allí apoyaron al Partido Comunista Kurdo (PKK), que terminó pactando con Al Assad un frente militar común. Y juntos con Putin y la guardia iraní terminaron aplastando una heroica revolución.

Pero en su pacto con el PKK, el profesor Maiello tiene un inconveniente adicional. Es que en el Kurdistán sirio están las bases militares yanquis, que comandan y controlan Rojava. Buscaron el “mal menor” y se encontraron, con sus socios y socias stalinistas, bajo las banderas de los yanquis y la OTAN, que están saqueando el petróleo del norte y este de Siria con los oleoductos de Erdogan.

Aún deben explicar esta posición ante la masacre de Al Assad y Putin, los que sin ninguna duda hicieron una verdadera “guerra de ocupación y procuración” a cuenta de todas las potencias imperialistas para aplastar una heroica revolución de obreros y campesinos, que se habían armado allá en 2011-2012 para derrotar al régimen. Revolución que fue un eslabón decisivo de la cadena de revoluciones que impactaron en Medio Oriente a partir de 2011.

Estamos polemizando no solo con profesores universitarios sino también con mariscales de ya varias derrotas. Ya en el 2012-2013, mientras Al Assad masacraba el campamento de 200.000 palestinos de Yarmouk en Damasco, y junto a la guardia islámica iraní masacraba a los obreros de Homs, cuando ya los generales del ESL comenzaban a rendir ciudades desde adentro como Qsair, huyeron de Siria planteando que “no se podía hacer más nada, puesto que la revolución se había militarizado”. Se horrorizan cuando una revolución se militariza… aunque esto es lo que suele suceder en ellas. Lo que aquí decimos está en sus textos; ellos lo escribieron sin ruborizarse. Los “especialistas de la guerra” cuando comienza la guerra civil, agarran las valijas y huyen despavoridos.

Hoy en la cuestión siria se caen todas las caretas. Se levanta el telón. Cada vez queda más claro que Al Assad y Putin sí hicieron la mencionada guerra de procuración en una Siria hoy saqueada por todas las potencias imperialistas en sus pozos de petróleo y oleoductos. Queda claro que, junto a Al Assad y Putin, Turquía, que es miembro de la OTAN, tuvo que intervenir de forma decisiva. Turquía le liberó el terreno para que Putin y Al Assad masacren mientras ellos, con sus agentes de la burguesía sunnita, entregaron todas las ciudades rebeldes.

Putin y la OTAN no son enemigos irreconciliables. Son socios con disputas, por momentos agudas. Pero se necesitan. Y esto es lo que niegan todas las corrientes antimarxistas en la guerra de Ucrania.

Insistimos, el silencio de Siria, frente a esa guerra “de procuración” y contrarrevolucionaria los mancha y los condena. Fueron escuderos de Al Assad, sostenido por Putin, con los que el partido comunista stalinista kurdo hizo un pacto, traicionando la lucha por la autodeterminación de su propio pueblo.

Otro ejemplo de pacifismo y de cómo se huye del campo de batalla cuando la lucha de clases se militariza fue la intervención de la corriente del profesor Maiello y otros de sus colegas en Egipto. Fueron a ese país cuando las masas derrocaban al faraón Mubarak. Fueron con sus socios de los socialistas del rey de Inglaterra del SWP (Partido Socialista de los Trabajadores), que tenía un partido allí. Fueron entusiasmados a fundar sindicatos y ver si podían fundar un FIT allí. Buscaban una primavera electoral. Pero nuevamente, en la medida que se desmoronaba el castillo de naipes de las ilusiones pacifistas y comenzaban los choques de guerra civil, rápidamente se sacaban los pasajes de vuelta. Estamos frente a una corriente que deserta abiertamente de la guerra civil.

Lejos de luchar por partir al ejército asesino egipcio y armar a las masas, ellos y todos sus socios pregonaron con la burguesía liberal la salida de “asamblea constituyente”. Los “herederos del Faraón” la llamaron y le entregaron el poder al a burguesía opositora y también a la burguesía “democrática”, primero a los Hermanos Musulmanes y luego al Movimiento 6 de Abril, que a su vez llamó a los generales para que masacren a las masas. Pero para ese entonces, ellos ya estaban muy lejos.

Llegó la hora de decirlo. Son especialistas en temas militares y guerras civiles de las que nunca participan en tubos de ensayo de las universidades burguesas. No han participado directamente en ninguna de ellas.

 

La posición del marxismo ante las guerras

Como ya dijimos, en las guerras entre estados, como decía Lenin, se puede tener una política defensista o antidefensista.

Los revolucionarios defendemos a todo estado obrero atacado por un país capitalista o imperialista, como defendemos un sindicato ante cualquier ataque de los patrones y sus estados, más allá de la dirección burocrática o no que este tenga. Es que la burguesía no ataca a los sindicatos para derrotar a la burocracia, sino para liquidar la conquista de la organización de los trabajadores. De allí que el programa de la IV Internacional en la Segunda Guerra Mundial haya sido “¡Viva la URSS, fuera Stalin!”.

También somos defensistas de todo ataque imperialista o de una gran potencia a un país oprimido, colonial o semicolonial, tenga este el gobierno que tenga, puesto que si se impone el país opresor dejará a esa nación atada con dobles y triples cadenas de explotación, saqueo, atraso y a una clase obrera derrotada, con la cabeza agachada y con el látigo del imperialismo o de la nación opresora sobre sus espaldas. Es que la clase obrera, bajo condiciones de derrota de una nación opresora, quedará un millón de veces en condiciones más difíciles para reconstituir sus fuerzas y luchar por sus demandas. Esto es lo que sucede y sucederá en Ucrania si no cambia el curso de la guerra actual.

Por otro lado, el imperialismo yanqui en bancarrota le disputa a Maastricht su patio trasero y hasta Moscú. La partición de Ucrania por parte de Rusia, el desgaste que esto le significa a Moscú es parte de esa estrategia yanqui. Aunque el profesor cabeza dura no lo entienda, en última instancia, la guerra de Putin tiene un doble carácter, de opresión y de “procuración” para mantenerse como agente del imperialismo en todos sus negocios en Eurasia. Pero pedir que entienda esto el profesor Maiello, que no pasó el primer parcial en las cuestiones militares es como pedirle peras al olmo.

Por ello, los marxistas estamos por la victoria militar del país oprimido, de la colonia y la semicolonia, ante la agresión de una potencia imperialista u opresora. Es que también una derrota de Putin en Ucrania se apoyaría decisivamente en la sublevación de la juventud rusa y las masas de Moscú. Abriría el principio del fin del régimen y gobierno bonapartista y semi-fascista del Kremlin, y quedaría totalmente desestabilizado el control de las ex repúblicas soviéticas y de Eurasia.

Esta es una zona del planeta en que las tropas imperialistas tienen millones de dificultades geoestratégicas y militares para controlar directamente. Ello sucedió en la época de los zares, de las invasiones napoleónicas y de las de Hitler en la segunda guerra mundial. Todo imperialismo o potencia dominante necesitó de la Gran Rusia para terminar de controlar y oprimir a la clase obrera de decenas de naciones oprimidas de la región. O con Putin en la “Gran Rusia” o con un ejército cipayo se puede controlar a decenas y decenas de naciones, que aún siguen dentro de la “Gran Rusia” oprimida o fuera de ella.

Una victoria de Ucrania dejaría debilitado a Moscú y en mejores condiciones a su clase obrera y el pueblo oprimido. Este quedaría con las armas en la mano, para profundizar durante y después de la guerra la lucha por sus demandas y por el poder. Sería un millón de veces más difícil para el FMI y la gran oligarquía ucraniana duplicar los planes de saqueo y esclavitud que tienen preparados para las masas ucranianas si estas salen victoriosas de la lucha nacional, con las armas en la mano. Y le sería más difícil a la OTAN someter a la nación, puesto que la OTAN no viene con el pan bajo el brazo ni a llevar la democracia a Ucrania. Vendrá a desarmar a las masas y a imponer los peores planes del FMI y la oligarquía.

De esto se trata el programa militar del proletariado en las guerras de liberación y contra la opresión nacional. Con un programa defensista, se crearían las las mejores condiciones, durante y después de la guerra, para que el proletariado salde cuentas con su propia burguesía.

Los marxistas revolucionarios no tenemos duda alguna que esta burguesía ucraniana será la primera en entregar la lucha nacional contra Putin. Esto hará Zelensky cuando la OTAN se lo ordene.

Queremos destacar que también se ha desarrollado y se desarrolla otros tipos de guerra entre estados, donde la posición de “neutralidad” del PTS tampoco entra por ningún lado, desde el punto de vista de la clase obrera y el marxismo. Nos referimos a las guerras fratricidas entre dos estados coloniales o semicoloniales oprimidos por el imperialismo.

Es que, si se da un choque entre dos países semicoloniales, que puede ser impulsados por atrás por el imperialismo o por distintas potencias, la política marxista tampoco es ser neutral. En este caso sería de confraternización de ambos pueblos, de sus tropas, para disparar juntos contra el imperialismo, sacándose a la burguesía fratricida de encima e impedir que ninguna nación toque un milímetro cuadrado de la otra.

Un choque militar de este tipo fue la tragedia de la guerra de Irak-Irán, que dejó partida a la clase obrera de Medio Oriente entre Chiitas y Sunnitas, con un río de sangre en el medio de 4 millones de muertos que aun cuesta remontar.

Si siguen con su política “neutral” y pacifista, insistimos, deben ir al Vaticano. Allí, el papado, siempre dispuesto a mediar la paz de los poderosos, estaría gustoso de recibirlos. Deben pedir una audiencia.

 

La clase obrera y la guerra

Para estas corrientes antimarxistas, la política proletaria frente a la guerra le está vedada. Esto significa que para ellos los intereses de la clase obrera en los distintos tipos de guerra no importan. Es justamente en la guerra cuando más se exacerba la lucha de clases, cuestión que estos “teóricos” quieren ocultar.

Afirman que la guerra es “partera de revoluciones”, pero no tienen ningún programa ni política para que la clase obrera las protagonice ni durante ni después de la guerra. Son unos cínicos.

Ellos callan que con la invasión de Moscú la que queda partida no es solamente Ucrania sino su clase obrera, que recibe inclusive de sus gobiernos, ya sea de ocupación en el Donbass o el de Kiev, el mismo trato de esclavitud y reducción salarial, de aumento de sus horas de trabajo e inclusive despidos. Así pasó en las minas del Donbass donde 50.000 obreros quedaron despedidos y hace 6 meses que no cobran sus salarios. En Kiev se impuso la flexibilización laboral por decreto.

Como planteaba Trotsky, un programa de demandas sociales, como aumento de salario inmediato, trabajo para todos, ruptura con el FMI, impuesto a las grandes fortunas para reconstruir la nación destrozada y que el pueblo coma, es el único que puede unir a la clase obrera y darle protagonismo central a esta durante la guerra. La unidad de la clase obrera ucraniana, que incluye el derecho a la autodeterminación de los pueblos del Donbass, es el “misil” más poderoso que tiene esta para tomar la dirección de la guerra nacional, aplastar a Moscú y crear las mejores condiciones para derrotar al imperialismo y su propio gobierno.

No combatir por derrotar la invasión de Putin, es decir, mantener a la Ucrania partida como un “simple territorio de batalla entre la OTAN y Moscú” es sacar de escena a la clase obrera ucraniana, y por lo tanto a la clase obrera Rusia y de toda Europa.

Esta es la clave del programa militar del proletariado en la Ucrania invadida. Como planteaba Trotsky en la guerra civil española, la clave para ganar la guerra, que el profesor Maiello y sus colegas jamás van a entender, depende en un 90% del programa y la estrategia política y tan solo un 10% de las cuestiones técnicas. Entregarle la tierra al campesino, el pan al obrero, firmar la paz y darle el derecho incondicional a la autodeterminación a las naciones fueron los grandes “misiles” con los cuales los bolcheviques conquistaron y pudieron mantener el poder en la ex URSS y conmover al proletariado europeo, que fue su gran aliado contra las tropas de 14 ejércitos imperialistas que la invadían.

Esto es lo que niegan todos los stalinistas, desde Stalin a Gramsci, y hasta los ex trotskistas, que se la pasan discutiendo y escribiendo para darse lustre sobre Trotsky y la guerra de maniobras, de la cual no entienden nada. Ni leyeron la primera página de los escritos militares del dirigente de la IV Internacional. Es que las cuestiones de la estrategia de la guerra del ejército rojo estuvieron subordinada al programa de la revolución y a establecer la alianza obrera y campesina.

Solo sobre esa base se pudo aplicar la técnica militar audaz, genial y victoriosa de la guerra de maniobras durante todo el transcurso de la guerra civil cuando la URSS era atacada por 14 ejércitos imperialistas.

El ejército rojo no podía establecer una guerra por el control de su territorio invadido, por la enorme extensión del mismo y por la enorme cantidad de fuerzas que lo atacaban. ¿Cómo combatió el ejército rojo? Sublevando a las grandes masas obreras y campesinas con el programa de los bolcheviques en el poder, entregando la tierra al campesino, expropiando a los capitalistas y confraternizando en el frente con los soldados alemanes y combatiendo por la paz a toda costa.

La guerra de maniobra, con la que el ejército rojo se concentraba en un punto para pegar y dislocar al enemigo, era una maniobra militar para desarrollar insurrecciones obreras y campesinas armadas, que ocupen el territorio y lo transformen en un reguero de guerra civil. Ese fue el rol del ejército rojo y sus grandes estrategias políticas y militares.

Todo lo demás es palabrerío “difícil” para darse lustre. Sin un programa para sublevar a la clase obrera y el campesinado pobre de la Rusia zarista y a todo el proletariado europeo, la guerra de maniobra, como maniobra táctica militar genial, no hubiera servido en gran medida.

El profesor Maiello es un seguidor acérrimo del stalinista Gramsci, que mientras pregonaba el “socialismo en un solo país” llamaba a masacrar a todos los trotskistas que estaban por la teoría de la revolución permanente. ¡Vaya maestro!


El profesor Maiello y sus colegas han inventado la pseudoteoría de las “guerras híbridas”

La dirección del PTS, con la excusa de la “guerra de procuración”, ha inventado una especie de limbo de las cuestiones militares, que podríamos llamar “guerras híbridas”, donde se crean las condiciones exactas para su posición pacifista y antimilitarista, típica de los partidos socialdemócratas parlamentarios, que como vemos es la máscara que se pone para legitimar la ofensiva de Rusia ante los ojos del proletariado europeo. Puesto que, ¿qué obrero europeo no estaría por la derrota de la OTAN? Esta es la política que impone el stalinismo… “Fuera la OTAN, que gane Putin”, que es el que hoy mata y masacra a las masas ucranianas.

Están presentando a Putin, el mejor socio que ha tenido la OTAN y los carniceros imperialistas de la Europa de Maastricht, como un aliado del proletariado europeo. Miserables.

Nosotros afirmamos que el verdadero ejército y fuerza militar que usó el imperialismo desde el año ‘89 para mantener sus negocios en toda Eurasia fue las fuerzas armadas de la “Gran Rusia”. Con esto mantuvo bajo control a todas las naciones oprimidas allí, que durante siglos pisaba el zarismo y luego el stalinismo… El PTS, con su “neutralidad” siempre le cubre el flanco izquierdo al gran “procurador”, la “Gran Rusia” y Putin. Atacó Osetia, Kirguistán, Kazajistán, el Cáucaso, Georgia, Chechenia con 4 millones de muertos, aniquilando a todos los varones mayores de 14 años… Y como si fuera poco, fue a sostener a Al Assad.

Maiello y sus profesores universitarios quieren imponer su política híbrida de neutralidad con golpes de efectos. “¡La OTAN le manda armas a Ucrania!” afirman. Sí, pero lo hace en la medida de que Ucrania no pueda derrotar a Putin, que la está partiendo, y que lo haga, también es parte de la política yanqui. Sí, la OTAN envía armas, pero solo las “suficientes” como para que Putin deje devastada Ucrania, sin ganar este la guerra.

No va a ser la primera vez que EEUU o una potencia imperialista utilicen esta política. Lo hicieron los yanquis e Inglaterra frente a la invasión de Japón de China en los ’30. Lo hicieron ante las expediciones militares de Italia en el norte de África antes de la segunda guerra mundial, a lo que Trotsky llamaba “expediciones coloniales”, donde las potencias imperialistas, tomando tal o cual sector del mercado mundial, trataban de no agredirse unas a otras, cuando en realidad se lo empezaban a disputar a dentelladas. Pero no por ello el marxismo revolucionario de los ’30 adoptaba una política antidefensista, sino todo lo contrario. Siempre en épocas de la III Internacional revolucionaria y de la IV Internacional en los ’30, el marxismo revolucionario estuvo combatiendo en la trinchera de las naciones oprimidas, siendo defensista de esa nación contra el imperialismo.

Por supuesto que es de un ciego no ver que detrás de una guerra progresiva (contra el imperialismo o naciones opresoras), muy posiblemente se ubica tal o cual potencia imperialista utilizándola para debilitar a la que ataca. Pero los marxistas revolucionarios sabemos muy bien que ninguna nación opresora apoyará hasta el final la lucha por la liberación nacional de un pueblo oprimido, y mucho menos la victoria de una revolución en la nación agredida. Que esto sí puede suceder, en última instancia, es lo que opina otra ala del ex movimiento trotskista que dice que presionando a la OTAN, es decir a los “imperialismos democráticos”, se puede derrotar a Putin.

Pero sigamos hablando del profesor Maiello y su política de “neutralidad”, de “Ni la OTAN, ni Moscú”. Desde Roma siguen llegando invitaciones… Quizás se dice en los pasillos del Vaticano que ya está agendado el día y la hora de la reunión que tienen para predicar la paz junto al papa Bergoglio...

Trotsky en su artículo “contra el derrotismo en España” (política que explícitamente aclara que se utiliza también para las guerras justas contra la opresión nacional), plantea lo siguiente, que se aplica milimétricamente a la guerra de Ucrania:

 

“Dos barcos con armas y municiones salen de Francia o de los EEUU, uno para Franco y otro para Negrin (la república). ¿Qué actitud deberían tomar los trabajadores? ¿Sabotear el transporte de los dos o solo el de Franco?”

Podríamos trasladar la pregunta a hoy: ¿Sabotear los dos, el que va a Ucrania y el que va a Rusia, o solo el que va a Rusia?

A esto, Trotsky responde:

 

“No somos neutrales (y nosotros tampoco). Dejaremos pasar el barco con municiones para Negrin. Sin ilusiones, sabemos que de estas balas, 9 de cada 10 serán dirigidas contra los fascistas, pero al menos una contra nuestros camaradas. Pero de las municiones destinadas a Franco, 10 de 10 serán dirigidas contra nuestros camaradas.”. (negritas nuestras)

Aclaramos y reafirmamos que no somos neutrales. 10 de las 10 balas de Rusia caen sobre la clase obrera y el pueblo ucraniano. Una de cada diez seguro que la utiliza el gobierno de Zelensky para disparar contra los sectores partisanos y del movimiento de masas que intentan un grado de independencia de su política militar. Por esta situación que plantea la guerra concreta es que llamamos a los obreros portuarios a no dejar pasar el barco para Putin.

Una cosa muy distinta sería que se desarrolle en el medio de la guerra ucraniana una política de intervención en la misma decisiva e independiente de la clase obrera. Que tome en sus manos la dirección de la guerra, expropiando a los oligarcas y capitalistas, eligiendo desde los soldados rasos a sus oficiales. En ese caso, todas las armas irían a la clase obrera insurrecta. Pero mientras tanto, defendemos incondicionalmente que Putin no tire esas 10 balas sobre la clase obrera y las ciudades devastadas de una Ucrania oprimida.

Pero el PTS y Maiello siguen en su “guerra híbrida”, que significa no embarcar municiones a Ucrania, y que Putin arroje todo su armamento para aplastar a la nación oprimida. A esta altura del partido, ya cabe aclarar que las “guerras híbridas” del PTS, por lo general, suelen beneficiar a Putin.

No reclaman ni exigen, desde las cátedras de la Universidad de Buenos Aires, el retiro inmediato de las tropas de Putin de Crimea ni del Donbass, que pertenecen a Ucrania… Frente a esto, no se puede ser “neutral”.

 

Una analogía apócrifa para justificar su política “antidefensista” de la nación oprimida

Al inicio de la guerra, colegas del mismo partido que Maiello, decían la estupidez de que no había que apoyar a Ucrania contra la Invasión de Putin, como no lo hizo Lenin con Serbia contra el imperio Austro-Húngaro al inicio de la primera gran guerra mundial.

Recordemos que en julio de 1914, de forma más concreta el 23 de julio de ese año, un “terrorista” serbio mató al príncipe heredero del imperio Austro-Húngaro. Para Lenin, efectivamente no había que apoyar a Serbia, que fue ultimada a desarmarse por ese imperio, puesto que ese era un episodio del inicio de la primera guerra mundial, que empezó el 4 de agosto, apenas 15 días después.

¿Qué tiene que ver este episodio del inicio de la primera guerra mundial de Francia e Inglaterra contra el imperio Austro-Húngaro y Alemania, que se desató con la excusa de ese atentado individual, con la movilización de tropas que hoy ocupan Ucrania? Rápidamente este cuento se derrumbó como un castillo de naipes.

Hubo revuelo en la cátedra del profesor Maiello y ahora intentan regular el mortero y dicen que la Ucrania devastada, demolida, con su clase obrera masacrada, es simplemente un campo de batalla entre la OTAN y Rusia... como lo fue en un sentido Serbia durante una semana. Después de un año y medio de guerra, esto ya es un dislate.

Es como si los dos contendientes (según ellos la OTAN y Rusia) se hubieran dicho “nos encontramos en tal lugar para pelearnos, ¿te parece bien en las tierras negras de Ucrania o en el Donbass?”, y así de casualidad, no se sabe por qué azar del destino, eligieron Ucrania, que es una de las naciones más oprimidas y saqueadas de la ex URSS tanto por occidente como por la “Gran Rusia”. ¿Por qué no se encontraron en Francia o en Polonia para pelearse?

Llevar el pensamiento de esta gente hasta el final es un dislate. El invento de “guerras de procuración” a cuenta de terceros, en Ucrania es una infamia. El 90% de la población ucraniana, que reciben los bombazos en sus cabezas y tienen que refugiarse en los sótanos, no recibiría de buen grado que el PTS les diga que combaten para la OTAN. A los obreros y el pueblo pobre, con las ciudades demolidas y mientras buscan a sus hijos bajo los escombros, el profesor Maiello les dice “se lo merecen por ser de la OTAN”… Miserable.

Estos pseudointelectuales quieren que los trabajadores no sepan que Ucrania es una nación oprimida. Es una nación colonizada, saqueada por el imperialismo y la gran Rusia, tan grande como muchas de las naciones más grandes de América Latina o África y tiene una clase obrera de las más concentradas de Europa, brutalmente explotada, sin cobrar sus salarios, despedidos por miles, o flexibilizada o deambulando en las calles desiertas de ciudades destruidas sin un mendrugo de pan, y que hoy está dividida y dislocada por la partición de la nación.

El plan para Ucrania es la partición y el que garantiza eso hoy es Putin. La guerra de trincheras establecida hoy no es una guerra de desgaste en general, como afirma el “comandante” Maiello, sino una demarcación militar de los límites de la partición de Ucrania definidos a los tiros, donde el Donbass y Crimea quedarán para Moscú.

En esta supuesta “guerra híbrida”, el profesor Maiello se olvida que el FMI viene succionando hace décadas, con gobiernos pro rusos o pro yanquis en Kiev, gran parte de las riquezas de la nación ucraniana. Esta ya se encuentra endeudada hasta los tuétanos con los bancos imperialistas y que ahora quedará doblemente endeudada con los créditos de guerra. Esos son los “misiles” que tira el imperialismo, apoyado en los bombazos de Putin, para que Ucrania quede como colonia directa de la OTAN.

Desde la Universidad de Buenos Aires y desde los comandos políticos del PTS se ha roto ya abiertamente con toda política leninista con la que se conquistó la URSS y la III Internacional con la revolución de 1917. Es que justamente luchando contra toda opresión, invasión de cualquier potencia imperialista extranjera, inclusive de la URSS, y dándole plenos derechos a la autodeterminación e independencia a Ucrania, pudo el partido bolchevique hacerse del poder en Ucrania y unir a su clase obrera con la de la URSS. El bolchevismo no fue neutral ante ninguna nación de las repúblicas soviéticas atacadas, ocupadas u oprimidas.

Plantear que Rusia y la Ucrania invadida en esta guerra son lo mismo acerca al profesor Maiello a una corriente que no tuvo ni la más mínima compasión en que una nación sea atacada, ocupada y oprimida. Ese fue el régimen infame de la burocracia contrarrevolucionaria stalinista. Hay que echar luz en esta discusión. Ya es hora.

 

Sobre los apuntes militares del profesor Maiello: no aprobó el primer cuatrimestre del primer año de la facultad

Debemos educar a los obreros en que hay que desmitificar tanta charlatanería de profesores universitarios sobre las cuestiones militares. Al decir de Trotsky, la guerra entre ejércitos es una técnica. El arte es, en la guerra civil, la insurrección y la toma del poder.

En la guerra se utilizan todos los recursos políticos, económicos y militares para vencer y quebrar la voluntad del enemigo. El marxismo ante ella tiene dos posiciones, como ya dijimos, se es defensista o antidefensista, o en el caso de las guerras fratricidas se está por la unidad de los pueblos para enfrentar al imperialismo.

La dirección del PTS, dándose ínfulas de estrategas militares, está hundida en los pantanos de las tierras negras de Ucrania y ya han quedado sin abastecimiento. Ya aclaramos que los F-16, en sus viejas versiones, nunca llegaron al campo de batalla.

Ahora, veamos el nuevo dislate del profesor Maiello aparecido semanas atrás en Ideas de Izquierda. Un dislate que ya es total. Se comenta que analistas militares se ríen de semejante estupidez. Afirman muy sueltos de cuerpo que al inicio de la invasión Rusia le hizo una Blitzkrieg a Ucrania intentando llegar a Kiev como Alemania cuando llegó a París al inicio de la 2da guerra mundial. Este dislate, en sí mismo, contradice la política antidefensista de Ucrania que tuvieron desde un principio los “estrategas militares” del PTS de Argentina.

Puesto que de ser así, Moscú de entrada quería tomar Kiev y no pudo… entonces ¿Por qué Maiello no defendió Ucrania? Si esta gente pensara lo que escribe y dice, no andaría con la banderita blanca en los frentes de guerra y se hubieran evitado la vergüenza de la analogía con la Serbia de 1914 que pregonaron inclusive en actos públicos.

Pero vayamos al aspecto específicamente técnico sobre esta afirmación que hacen. Aclaramos que nos tomamos el trabajo tedioso de seguir los escritos militares fantasiosos típicos de un pensamiento pequeñoburgués, de gente que ya vio muchas películas de ficción sobre la guerra.

Con los pies sobre la tierra, ¿esta gente quiere decir que Rusia hizo una Blietzkrieg mandando todas sus fuerzas militares para tomarse Kiev y eso fue parado por un par de piezas de artillería de la OTAN y del ejército ucraniano? ¿De qué hablan? ¿O sea que la OTAN no usó para parar una Blietzkrieg rusa ni su aviación, ni marina de guerra, ni sus avances de altísima tecnología aplicada a la guerra, de la cual Moscú está a siglos luz?

Las tropas de Moscú ni siquiera pudieron, en más de un centenar de días, tomar Bakhmut, como antes sucediera con Mariupol, con un grupo de mercenarios. ¡Ridículos! Solamente un auditorio de charlatanes parlamentarios puede creerse eso.

La famosa “Blietzkrieg” de Rusia es tan solo una demarcación con trincheras de guerra del Donbass y Crimea, con la que desea partir al territorio ucraniano. Todo lo demás son bombardeos de larga distancia a ciudades ucranianas y su infraestructura para obligarla a negociar la partición. Indudablemente Moscú regula su ataque sobre la nación ucraniana. Disputa a mansalva el Donbass y Crimea y la conquista de nuevos puertos al sur. Ese es el objetivo político de la guerra de Moscú.

La analogía con la Blietzkrieg alemana es una brutalidad de un ignorante de temas militares. La Blietzkrieg, en la segunda guerra mundial, significó que Alemania usó todas las fuerzas (marina, aviación, todas las terrestres) para golpear al enemigo en un punto, quebrarle el frente, dispersar sus fuerzas y llegar, como llegó Hitler, a las puertas de París. Rusia estuvo lejos de ello en Ucrania. ¿De qué habla esta gente?


Inclusive, como corresponsal de guerra, el señor Maiello es poco serio. Desconoce que Rusia está totalmente atrasada en armamento de alta tecnología. Lo está en relación a la inteligencia artificial y a los simuladores de guerra virtuales que tienen en los países avanzados de Europa y en EEUU.

Mientras el gas ruso fluía como un gran negocio sobre Alemania, esta le preparaba a Moscú 30.000 hombres al año en los simuladores de guerra virtuales que Rusia no tiene. Francia le vendía 4 fragatas con óptica y sistema de detección de ataques a la cual no se le podía acercar ni un alfiler a 500 km. El comando militar de la OTAN posee la inteligencia artificial que le permite organizar un ataque concentrado de gran magnitud de todas sus ramas militares coordinadas en el mismo momento, con cero pérdidas de fuego amigo.

Que alguien le explique al señor Maiello que todas las revoluciones tecnológicas, inclusive su celular, son y fueron un producto de la reconversión a rama civil de la tecnología para la guerra. Y esta está en manos de los países imperialistas más avanzados.

Confunden lo que es la venta de armas convencionales mejoradas, que resulta ser la verdadera rama de producción que desarrolla el sistema capitalista y donde reconstituye su ganancia, con la alta tecnología de guerra que tienen los países imperialistas más avanzados en la productividad del trabajo.

Comparar el aparato militar norteamericano, con su robótica desarrollada e inteligencia artificial, a los drones que le compra Rusia a Irán con los que ahora ataca Ucrania, es una insensatez. Según dicen periodistas off the records, esta visión de pseudointelectuales de Buenos Aires se ha transformado en el hazmerreir de todos los especialistas de guerras a nivel internacional. Por favor, que alguien del partido del profesor Maiello lo ponga a estudiar en serio o le dé otro trabajo. La corresponsalía de guerra no es su especialidad.

Inclusive, en esta guerra de Ucrania, EEUU le sacó el 30% del mercado de armas a Rusia, mientras esta masacra y sí que se desgasta hasta los huesos. Pero esto los tiene sin cuidado a los dirigentes del PTS, pues estos niegan que lo que más se desarrolla en la economía capitalista mundial y donde más invierten los estados y parasitan las transnacionales, es en la producción de fuerzas destructivas. Para ellas existe un mercado ilimitado. Más y más dura esta guerra de masacre y ocupación y más mercado tiene la industria de guerra.

En esta guerra de Ucrania, luego de un año y medio, ya se vaciaron los depósitos de viejos suministros de guerra e inclusive se tuvieron que poner a producir masivamente municiones. Y aún no logran abastecer no solo a la guerra de Ucrania, sino a todo el rearme que desde el 2022 comenzaron la gran mayoría de los estados del planeta. Por supuesto que para los señores del PTS, en una época donde se restauró el capitalismo, las fuerzas productivas se desarrollan armónicamente y el capital, aquí y allá, recompone su tasa de ganancia. Una estafa política.

El imperialismo es saqueo, guerra y parasitismo. Vamos a dar algunos datos que mencionamos más arriba.

Al decir de Trotsky, la guerra es la empresa comercial más grande del planeta y un factor económico decisivo. Y si el imperialismo yanqui no puede ir más allá en operaciones militares es porque aún está empeñado en guerras comerciales preparatorias con las que busca vencer la voluntad de guerrear de sus opositores antes de disparar un tiro. Y si este no avanza más en sus acciones militares es porque su clase obrera y las masas oprimidas del mundo se lo impiden por ahora.

 

Las guerras que “desgastan” a los profesores universitarios

El último parte de guerra que llega desde el frente del corresponsal Maiello, cuando ve la guerra de trincheras actual, es que en Ucrania se desarrolla una “guerra de desgaste”. ¡Albricias! Después de un año y medio, Maiello se da cuenta que la política yanqui es desgastar a la Gran Rusia sobre la sangre de las masas y el territorio de una nación oprimida.

A ver si nuestro corresponsal sube un paso más arriba y también se da cuenta que la de Ucrania es una guerra de desgaste de los yanquis contra los imperialismos europeos para cerrarles su camino a Moscú y marchar, con sus marinas de guerra, a Taiwán y por China.

No le vendría mal subir otro escalón más y comprender que EEUU hoy no tira tiros en Ucrania. Hace negocios. Como lo es endeudarla el doble y el triple vendiéndole armas.

“Una guerra de desgaste”… ¿De quién contra quién? Nuestro profesor no logra distinguir esencia de apariencia. La apariencia parecería ser que estamos en Ucrania en guerras de trinchera como en la primera o segunda guerra mundial. Pero no es así. Con las trincheras se marcan las fronteras y la partición de la nación.

El imperialismo yanqui, de afuera, no tiene ningún problema en que “se desgasten todos”, inclusive el eje franco-alemán. Y esto es una cuestión política que desarrolla el imperialismo dominante para intentar mantener su hegemonía mundial que está siendo cuestionada.

Nuestro periodista en cuestión solo habla de lugares comunes. Repite opiniones de cualquier periodista charlatán de la burguesía y los hace pasar como propios. Desgastar al enemigo es un objetivo por lo menos momentáneo de toda guerra. El plan del imperialismo y de la OTAN es la partición de Ucrania, y hoy es Rusia la que lo está haciendo, insistimos. Y no hay verborragia militarista que lo pueda ocultar. Y la guerra terminará con un armisticio cuando Ucrania quede partida y redibujadas sus fronteras con las trincheras que se levantan hoy.

A esta altura ya es hora de afirmar que, la verdadera guerra que está en ciernes en estos choques militares regionales, en última instancia, es la disputa de las distintas potencias imperialistas, tanto de Maastricht como de Japón o de EEUU, por los nuevos mercados conquistados en el ’89, como lo son Rusia y China… Allí, las potencias imperialistas necesitan agentes directos. Quedarse con el poderoso mercado interno chino, como así también con las enormes fuentes de materias primas de Rusia.

Ya estamos viendo cómo Europa se deglutió Cuba. EEUU a Vietnam. Maastricht estaba succionando todas las riquezas de Rusia y organizando bajo la égida del eje franco-alemán el mercado europeo, y EEUU le cortó todos los conductos. Mientras tanto, todos van por China, como dijimos, por su mercado interno que todos contribuyeron en desarrollar, superexplotando allí a millones de obreros de esa nación como esclavos. Todos van por Rusia y China ante esta crisis mortal del estallido del sistema capitalista mundial, que no encuentra piso desde 2008.

Y ya que hablamos de la OTAN, hay que recordarle al señor Maiello, que EEUU ya hizo “una nueva OTAN”, esta vez en el Pacífico, o sea una OTP con 14 países, cercando a China política, económica y ya militarmente.

 

Llegan apuntes y órdenes desde Londres

Maiello repite de forma camuflada las posiciones de sus dirigentes los reformistas del SWP inglés…

Esta posición “neutral” que hoy levanta Maiello y la dirección del PTS es la posición de un partido “socialista” (el SWP inglés), sirviente del rey de Inglaterra, que hace décadas es un apéndice del Partido Laborista del Reino Unido. El señor Maiello tiene jefes de cátedra que están en Londres, como el profesor Callinicos, que ya impulsaron esta política en la guerra de 1982 por las Malvinas.

En aquellos años, cuando la Royal Navy marchaba al extremo sur del Atlántico, ellos planteaban “Ni la Thatcher ni Galtieri”. Durante décadas habían afirmado “ni Washington ni Moscú” y por eso la dirección del PTS no los puede mostrar en sociedad si quieren mantener las formas trotskistas… Es que esto hubiera significado haber sido neutrales ante la invasión nazi a Stalingrado en la Segunda Guerra Mundial (¡Vaya profesores!).

Pero volviendo a la guerra de Malvinas, como era inevitable, sin el apoyo de la clase obrera inglesa, que aplicó la política del SWP, y con la crisis de dirección del proletariado argentino que no pudo tomar la dirección de la guerra nacional, todo terminó con la Thatcher aplastando Argentina, con una base militar de la OTAN en Malvinas, a 200 millas del continente, siempre lista para atacar todo levantamiento revolucionario de los pueblos oprimidos de América Latina.

Es decir, más allá de las libertades democráticas conquistadas, el que pagó la derrota militar de Argentina fueron los trabajadores y el pueblo, puesto que la nación quedó atada con dobles y triples cadenas por el FMI que la saquea y succiona sin piedad hasta el día de hoy, como lo vemos en ya 40 años de esta farsa de democracia para ricos. La crisis económica brutal de Argentina, succionada por el imperialismo, es hija de esta brutal derrota nacional en la guerra y la crisis de dirección que le impidió al proletariado tomarse el poder, a pesar de haber dado enormes combates antiimperialistas.

Este mismo SWP hoy en Ucrania dice nuevamente que “en el curso de un año, Occidente y Rusia han convertido a Ucrania en el sitio de una mortal guerra por interpósita persona”… y Maiello en el Río de la plata repite lo mismo. Es un buen alumno.

Parece que las últimas tesis del Profesor Maiello, este las aprobó copiándose de su amigo Callinicos. ¡Nosotros lo vimos! Por lo menos ponga derecho de autor.

Pero aunque parezca mentira, lo de Ucrania es más grave que lo de Argentina. La invasión contrarrevolucionaria de Putin arrojará un millón de veces más a Ucrania a la UE y a la OTAN. Su pueblo masacrado buscará huir como sea de la masacre de Moscú, como antes lo intentó hacer de los zares y del stalinismo.

Los socialistas del rey inglés y del parlamento burgués argentino se pasan los apuntes de sus cátedras y se copian en sus exámenes, pero aún así no aprueban los más mínimos parciales de la estrategia militar del proletariado.

 

Una alternativa de hierro para una nación aplastada militarmente por Moscú y saqueada por el imperialismo: Ucrania será soviética e independiente o será colonia tutelada

No organizar el programa revolucionario en esta guerra alrededor de la única tarea inmediata que puede resolver la tragedia de la nación oprimida, que es la lucha por una Ucrania soviética e independiente, retomando el programa de los bolcheviques, es renunciar a la pelea para que sea la revolución proletaria la que resuelva las crisis de las ex repúblicas soviéticas hoy martirizadas. Y para que vuelva la clase obrera rusa al centro de la escena de la clase obrera mundial. Es en ultima instancia separar a la clase obrera europea de Maastricht de sus hermanos del este europeo.

Ahora, los charlatanes, con “dedito parado”, desde sus cátedras universitarias, podrán chillar sobre el “bajo nivel de subjetividad” de los obreros ucranianos, cuando toda la izquierda estalinista y “anticapitalistas” a nivel mundial miran para otro lado cuando son masacrados por las tropas contrarrevolucionarias de Moscú. O bien apoyan a Putin directamente.

Lo que el PTS le pide, desde el parlamento burgués de Argentina, a los obreros ucranianos que ellos solos derroten a las tropas de Putin, a la OTAN, que terminen con Zelensky y que estando divididos hagan el socialismo… ¡Por favor! ¡Dejen de pegarle latigazos y puñaladas por la espalda a la clase obrera ucraniana!

Sin intervención del proletariado europeo apoyando a la nación ucraniana contra la invasión de Putin y enfrentando a la OTAN, sin el apoyo de la juventud rebelde de Rusia que no quiere ir a morir por el gobierno contrarrevolucionario de Putin, no podrá haber liberación de Ucrania ni lucha de la clase obrera. Esto sucedió en Vietnam, donde la guerra se ganó en Nueva York… o en Irak, donde la guerra se ganó en las calles de las potencias imperialistas europeas y con la Marcha del millón contra la guerra en EEUU.

Con este apoyo de la clase obrera internacional, Zelensky duraría apenas días dirigiendo la guerra nacional y sería el único camino para derrotar a la OTAN y el imperialismo.

Estamos ante farsantes amigos de Putin, enemigos de la lucha por la liberación nacional de los pueblos oprimidos.

Esta gente denuncia a Zelensky pero no dice que este sinvergüenza y la burguesía ucraniana no mueren en la guerra... Ellos buscan firmar la paz de los cementerios... ni bien los yanquis se lo ordenen. Es que la “defensa de la patria” para la burguesía es la defensa de sus negocios.

Ahí está Mariupol, que reafirma lo que decimos, bombardeada hasta los escombros. ¿Qué es lo único que quedó en pie, donde se tenía que esconder la resistencia? La fábrica de Arcelor Mittal, la empresa siderúrgica francesa más grande del mundo.

En el fondo, lo que Maiello y sus colegas están diciendo, con su política militar de “neutralidad”, es que Moscú aplaste a la clase obrera ucraniana, porque estos tienen un gobierno agente del imperialismo… ¿Están diciendo que los explotados, los esclavos, en Kiev tienen el amo que se merecen?

En Ucrania, todas las direcciones reformistas, y en particular los que provienen de las filas de la ex IV Internacional, han quedado colgados a las tropas de Putin o mendigándole soluciones a la OTAN, o bien, camuflándose en el Vaticano bregando por la paz dejando que sea aplastada la clase obrera ucraniana, de Bielorrusia, de Kazajistán, hoy ocupadas por la “Gran Rusia”.

Sería importante que este “corresponsal de guerra” vaya efectivamente a la guerra y escriba desde allí. Podría ir a Bakhmut. Los departamentos están de remate en Ucrania. Allí podría inclusive invitar a tomar el té a sus socios intelectuales...

Vamos, deben poner el cuero a lo que pregonan. Actúen como verdaderos corresponsales de guerra. Vayan y díganle a los obreros que defienden sus casas y sus familias que se desarmen. No le iría bien a nuestro corresponsal allí…

Nuevamente el reformismo solo entiende de maniobras parlamentarias. De las guerras, de la revolución y de la contrarrevolución han demostrado vivir en el mar de la ignorancia y la “neutralidad”.

 

Comité editorial del Organizador Obrero Internacional

 

 

 

 

 

 


Tropas rusas ingresan al este de Ucrania

 


Ucrania bombardeada

 


Bakhmut, Ucrania

 


Derrumbe de la bolsa de Wall Street en 2008

 


19 de junio de 2020: movilización en Oakland

 


Tropas de la OTAN en Europa

 


2008: los combates revolucionarios en Grecia conmueven Europa

 


Tropas yanquis en Raqa, Siria


Octubre de 2012: Las masas tunecinas se movilizan pidiendo la renuncia del Primer Ministro Ghannouchi

 

 

 

 

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