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Argentina - 18 de febrero de 2025

Argentina: el presidente “in fraganti”

La “estafa cripto” de Milei: el modus operandi del imperialismo y el sistema capitalista en estado de putrefacción

 

El 14 de febrero Milei tuvo su “viernes negro”. Apareció desde su cuenta de X patrocinando la criptomoneda $Libra. Llamó a invertir en ella. Rápidamente llegó el primer aluvión de inversiones y subió su precio. A las pocas horas, cuando la moneda tenía su valor más alto, los amigos de Milei se retiraron, se embolsaron 90 millones de dólares e hicieron desplomar el precio de $Libra.

¿Esto es una estafa? ¿Es una ruleta de casino? Los obreros y explotados con sus jubilaciones destrozadas, con las paritarias congeladas, con el presupuesto educativo y de salud destruidos, con miles de despedidos en el estado, con desocupados hambrientos, se preguntan: “¿qué son las criptomonedas?”.
La televisión se llena de periodistas que intentan explicarlo. Sesudos economistas de la burguesía intentan develar el “misterio digital”, inalcanzable para cada trabajador que con su salario de miseria no llega a vivir ni la primera semana del mes.
De eso se trata la tarea del marxismo revolucionario: de develar los secretos de los negocios y las superganancias de los capitalistas que a cada paso manifiestan que están en crisis, suspenden y despiden obreros y le arrancan sus conquistas, cuando lo que realmente sucede es que desvían enormes masas de capitales a la especulación, donde la tasa de ganancia supera con creces a la que obtienen en el proceso productivo.

Las criptomonedas son monedas ficticias digitales a las que se entra poniendo fondos a través de billeteras virtuales. Su valor está dado por la cantidad de fondos que cada criptomoneda recoge. Así aumenta su valor y reparte utilidades. Es como el “dinero produciendo dinero por internet”… Por ello afirmamos que son ficticias: no expresan ningún bien producido por el trabajo humano.
Es que en el medio de sus subas y bajas, no hay ninguna producción de bienes, ninguna inversión en máquinas ni materia prima, no hay productos vendidos en el mercado, no hay ningún trabajo humano incorporado para producir…
Estas monedas aumentan su valor a medida que ingresan fondos. Sus mentores son verdaderos vendedores de humo. Prometen altísimas ganancias. A medida que ingresan inversiones, con ese dinero van pagando las utilidades a los que entraron primero. Es decir, van repartiendo como ganancias los nuevos fondos que van recibiendo… hasta que los nuevos fondos ya no alcanzan para cubrir las ganancias y utilidades de todos. Entonces se desploma el valor de la criptomoneda. Unos pocos se embolsan millones y gran parte de los inversores pierden.

Estos inversores a veces ganan en otros negocios donde los capitales se alejan cada vez más del proceso productivo y buscan ganancias de forma insaciable. Crean y recrean hasta monedas ficticias sin respaldo en bienes ni sustento en la producción.
Esto lo realizan las grandes empresas y bancos como una rama de sus negocios y de inversión de sus utilidades.

Estas inversiones en criptomonedas figuran en los balances de las empresas que cotizan en las bolsas de valores, lo que hace aumentar el valor de sus acciones y el reparto de utilidades para sus accionistas.
El capital financiero produce y reproduce parasitismo: negocios sin inversión productiva, de donde obtienen sus grandes superganancias.
Ahí está la bolsa de Chicago, donde se fija el precio de los cereales. Se compra trigo, soja, etc. a futuro. Es decir, lo que valdría dentro de 10 años. Así, los precios aumentan. Tienen un sobrevalor. Dan intereses por cereales que aún ni están cerca de producirse. Lo mismo sucede con el petróleo, que también lo compran a futuro.
Estos valores a futuro están respaldados por aseguradoras que están muy lejos de tener los fondos de resguardo en el caso de que estos bienes no terminen teniendo el valor que se establece para su compra a futuro.
Es un negocio a 10 años con valores, títulos, etc., que lo único que hacen es encarecer el precio de los cereales y el petróleo hoy, que para nada tienen el valor con el cual llegan a los consumidores e inclusive al proceso productivo. Se vuelven más caros los precios de las materias primas para mantener las superganancias de un puñado de parásitos que invierten en valores a futuro de las mismas. Ellos colocan en sus balances estos bonos totalmente sobrevaluados, reciben utilidades y eso lo pagan las masas con alimentos y energía carísimos.

Todos estos bonos y títulos sin valor, que están en los balances de los grandes bancos y transnacionales, están por fuera del proceso productivo. El parasitismo es tal porque por cada dólar que está invertido en la producción, hay 20 dólares en bonos, valores e inversiones en lo que se llaman “valores derivativos”, es decir, que no tienen ningún respaldo en bienes.
Estas enormes masas de capitales buscan reproducirse en sectores que le dan 2 o 3 veces más utilidades que en el proceso de producción de bienes. Las criptomonedas no son más que una forma de reproducir valores ficticios y cubrirse de sus subas y bajas.

De esto se trata el imperialismo, del parasitismo y como veremos luego, de hambre, saqueos, dilapidación de riquezas y guerras.

La “estafa de $Libra” no es más que una refracción del modus operandi del sistema capitalista imperialista en su fase de descomposición absoluta. Es un negocio de Milei y su banda de los “estudios jurídicos” de Puerto Madero. Es una burguesía intermediaria, totalmente cipaya y empleados directos de BlackRock y los fondos de inversión de la city de Wall Street. Ella está compuesta por un puñado de “estudios de abogados”, de contadores y econochantas, que son los que escribieron la Ley Bases con la que se ataca brutalmente a la clase obrera y al pueblo y todas sus conquistas.
A la vez, estos “estudios” gestionan enormes negocios con la entrada de grandes inversiones de empresas que vienen a saquear el litio, los minerales y el petróleo sin pagar impuestos, como establece el RIGI, el sistema de ingreso libre de capitales en Argentina para saquear sus riquezas, votado por todos los políticos patronales en el Congreso. Estos “estudios jurídicos” (bajo las órdenes de Milei y las grandes patronales de AEA que cotizan en la bolsa de Nueva York y de las transnacionales norteamericanas radicadas en Argentina) cobran un 5% a las empresas que arriban al país por los contactos políticos diarios con el gobierno para coordinar el saqueo de la nación, les “arman sociedades” en Argentina y establecen la forma para que puedan sacar fondos al exterior.
Esto está dando origen a una nueva pandilla burguesa que es el corazón del gobierno de Milei, íntimamente ligado a los capitales imperialistas. Ellos son los que les trajeron el “curro” de $Libra, uno más de las decenas y decenas de negocios que comenzaron a hacer sobre el hambre del pueblo y el saqueo y la recolonización de la nación…

La $Libra es uno de los negocios de los capitalistas en el país.

 

Madoff y Ponzi: los maestros de Milei en la “facultad de econo-chorros” de lacayos del imperialismo

Cuando en 2008 estalla la crisis de la burbuja inmobiliaria en EEUU, saltó a la vista cómo actuaba el padre fundador de estos grupos de inversión truchos. Uno de los yuppies y hombres más importantes de Wall Street era Madoff. Él gestionaba un gran fondo de inversiones. Prometía tasas de ganancia de un 40 o 50% de interés anual en dólares. Así capturó enorme cantidad de capitales. Para ser más exactos: 4 mil millones de dólares. Madoff se compró cuatro mansiones, algunos yates... Se transformó en el millonario estrella más seguido y venerado en la city financiera no solo de Wall Street, sino de Londres, la Europa imperialista, etc.
Este fiel representante del parasitismo capitalista nunca invirtió un solo dólar. Solo repartió algunas utilidades a los primeros que invirtieron y luego se declaró en quiebra.
“¡Estafador!, ¡estafador!”, gritaban los señoritos de Wall Street después de que su ídolo se viniera abajo. No se “anduvieron con chiquitas”… Le dieron cadena perpetua por “estafador” para salvarse todos, que hicieron lo mismo que él y peor.

Ya otro señor millonario llamado Ponzi fue el maestro de la “gran Milei”: hizo un fondo de inversión, prometiendo súper-utilidades e inclusive informando cómo se iba a realizar. Fue allí una enorme masa de capitales. Ponzi le pagaba altas utilidades a los primeros que invertían con el dinero de los nuevos inversores que ingresaban, como ya vimos. Una especie de “calesita financiera”, llamada también por los señores de Wall Street, “estafa piramidal”. Cuando dejaban de entrar nuevos fondos, ya no había plata para pagar intereses. Retiraron sus ganancias de miles de millones de dólares, mientras perdieron parte de sus utilidades miles de inversores (que no son jubilados ni obreros que trabajan en negro por miserables 500 mil pesos).

“¡Estafa!”, dicen de forma hipócrita los capitalistas, sus jueces y algunos de sus políticos, desprendiéndose de sus hombres más sucios y expuestos para lavar su ropa…
MENTIRA: así funciona el sistema capitalista, basado en la sed incesante de ganancia, en su estado actual de putrefacción y descomposición en una economía mundial controlada por los monopolios y el gran capital financiero internacional. Son un 1% de parásitos que viven sin trabajar, de “cortar cupones” de sus acciones en empresas y bancos. Los capitalistas y el capital financiero ya se han gastado y repartido beneficios que el trabajo humano aún no ha producido.
Las criptomonedas no son más que “una de las canastas donde ponen la cantidad de huevos que tienen”. Es que tal cual dice el dicho, “los capitalistas nunca ponen todos los huevos en la misma canasta”.

Insistimos, la economía-mundo, con sus distintas ramas de producción, bancos, etc., está organizada por los monopolios y el capital financiero internacional. Grandes trust controlan el sistema financiero, el comercio y la producción mundial. Estos parásitos ponen en pie cartels que inclusive fijan los precios en el mercado mundial. Hablamos de una superoligarquía financiera como la de Wall Street, la city de Londres, la bolsa de Tokio, el Maastricht de las potencias imperialistas de Europa… Ellos son los que organizan el saqueo del mundo colonial y semicolonial con gobiernos cipayos y guerras contrarrevolucionarias como en Medio Oriente, para apropiarse de materias primas baratas, como también se ve en Ucrania. Rusia proveía gas barato que era el oxígeno con el cual funcionaba la Europa imperialista.
Los piratas imperialistas incluso hacen trabajar a niños como esclavos en África para llevarse el coltán, el uranio, el cacao… Hacen enormes genocidios como en Siria o Palestina… ¿A quién le extraña que hagan con Milei y su banda lo que para ellos es un “pequeño negocio”?

Los parásitos imperialistas controlan las rutas de comercio y las fuentes de materias primas con sus cañoneras y sus bases militares en las colonias y semicolonias que oprimen.
Son grandes monopolios que están por encima de los estados y controlan sus tesoros… Es el capitalismo…

Como plantea el marxismo revolucionario, en esta época de crisis, guerras y revoluciones, es decir, de bancarrota del sistema capitalista en su fase imperialista: “...únicamente los valores que han sido creados por el trabajo humano se hallan a disposición de la sociedad, y los precios no pueden pasar de estos límites, inclusive si se tiene en cuenta el monopolio de los precios o “trust”; donde el trabajo no ha creado un valor nuevo nada puede hacer ni el mismo Rockefeller.” (León Trotsky, El Marxismo y nuestra época, 1939, negritas nuestras)

¿Es una estafa? ¿Es una “economía-casino”? Ambas cosas, pero lo fundamental es el podrido sistema capitalista que se está hundiendo y llevando a la civilización entera a la barbarie con guerras de ocupación y saqueo, que preparan nuevas y superiores conflagraciones militares. Es que el mercado mundial se ha achicado. Sobran potencias imperialistas. La guerra comercial de Trump hoy contra sus competidores, si el proletariado no lo impide, serán las guerras interimperialistas del futuro.
Es que la guerra es la empresa que da más ganancia y utilidades puesto que se produce para la destrucción. Los misiles, tanques, aviones, etc., tienen un mercado ilimitado.

¡Hay que tirar a Milei, como lo hicimos en el 2001 con el asesino De la Rúa!
Para derrocar al gobierno de AEA y el FMI, ¡hay que luchar contra el capitalismo y el saqueo imperialista!

La clase obrera y las masas deben derrotar al sistema capitalista, junto a todas sus instituciones de opresión, dominio y represión del estado burgués, como su justicia para ricos, su Parlamento escribanía de Wall Street y su gobierno fantoche que merece irse por el combate en las calles, como De la Rúa ayer.

Anuncian que no hay plata. Despiden a mansalva en estatales. Aterrorizan con suspensiones y despidos a millones de trabajadores. En los gremios industriales han liquidado las paritarias. La burocracia sindical lo hizo.

Sin burócratas traidores peronistas-mileístas y sin políticos patronales, la clase obrera debe pesar en la vida política nacional, unir y coordinar los reclamos, para expulsar al FMI y liberar a Argentina de toda opresión imperialista.

Milei y la burguesía argentina tienen grandes aliados como el FMI y los parásitos imperialistas.
La clase obrera argentina también tiene grandes aliados, como los trabajadores norteamericanos y europeos que combaten al interior de las metrópolis, y las masas obreras y campesinas de América Latina que ayer se sublevaron contra el saqueo imperialista como en Chile, Ecuador, Perú, Bolivia, Colombia…
Recuperar el internacionalismo proletario es el único camino para que la clase obrera argentina pueda librar un combate antiimperialista decisivo.

Para terminar con el sistema capitalista en putrefacción y sus podridas instituciones de dominio, el único camino: ¡LA REVOLUCIÓN!

El reformismo hace rato rehúye y reniega del combate por la revolución, haciéndole creer a las masas que pueden mejorar su nivel de vida y de existencia en los marcos de este sistema capitalista en bancarrota.
Ellos hablan del “socialismo del futuro”, mientras el sistema capitalista se derrumba sobre los hombros de los explotados hoy.

Dos políticas y dos programas se enfrentan al interior de la clase obrera mundial y de Argentina… Como decía la gran revolucionaria Rosa Luxemburgo: reforma versus revolución.

CM por el Comité Redactor de “El Organizador Obrero Internacional”

 

 

 


Argentina - 20 de diciembre de 2001, las masas tiran al gobierno de De La Rúa con el combate revolucionario en las calles

 


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