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POR UN 1º DE MAYO
de lucha, internacionalista
y por la revolución socialista

¡De pie junto a las masas sirias contra el genocidio de Al Assad agente del imperialismo!  ¡Abajo los bandidos de “Ginebra II”!

¡De pie con las masas palestinas, por la libertad de sus presos y por los Estados Unidos Socialistas del Magreb y Medio Oriente!

¡De pie con la clase obrera china que se subleva contra la superexplotación del “socialismo de mercado” de los mandarines del PCCH!

¡De pie con la clase obrera europea por la derrota del Maastricht imperialista!

¡De pie con el proletariado de Ucrania y los ex estados obreros,
por la restauración de la dictadura del proletariado bajo formas revolucionarias!

¡De pie contra la restauración capitalista en Cuba  comandada por los hermanos Castro y Obama!

¡Abajo la estafa de la “revolución bolivariana”!
¡Por los Estados Unidos Socialistas de Norte, Centro y Sud América!

¡Por una Red de Solidaridad Internacional por la libertad de los presos políticos del mundo!

¡Abajo el fallo condenatorio a cárcel y perpetua
contra los trabajadores de Las Heras!
¡Por la libertad de los petroleros Oñate, Vivares y Armoa de Santa Cruz!

¡Por un nuevo 2001 en Argentina, esta vez triunfante con una insurrección victoriosa! ¡Por un gobierno obrero y popular revolucionario basado en los organismos de lucha de las masas!

Liga Obrera Internacionalista - Cuarta Internacional


Siria: los explotados son evacuados de Homs

China: los obreros de Yu Yuan en huelga

Argentina: en Las Heras, movilización por la libertad
de los petroleros condenados a cadena perpetua

Para que la clase obrera viva el imperialismo debe morir

¡Por la expropiación de los parásitos de Wall Street,
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¡Abajo la política de colaboración de clases del
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“La liberación de los trabajadores será obra de ellos mismos”

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Colectivo por la
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POR UN 1º DE MAYO DE LUCHA, INTERNACIONALISTA Y POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA

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Los obreros se rebelan contra el régimen policiaco de los mandarines chinos

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Una nueva traición de la nueva burguesía de los hermanos Castro al proletariado internacional
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Votan la “Ley de inversiones extranjeras” para darle vía libre al imperialismo en la isla
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1° DE MAYO DE 1886:

Extractos de los discursos de los mártires de Chicago

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Sábado 26 de abril de 2014, 15 horas
en la Facultad de Filosofia y Letras (UBA) - Puan 480 Buenos Aires

Charla-Conferencia de Prensa junto a
David Leandro Hofstadter, corresponsal y escritor
de la Editorial Socialista Rudolph Klement

detenido por el estado represor tunecino y liberado como consecuencia
de una enorme campaña de solidaridad internacional

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Adhieren:

Comité Redactor del periódico
“El Organizador Obrero Internacional”,

vocero del Colectivo por la IV Internacional (FLTI)

Periódico “Democracia Obrera”,
vocero de la Liga Obrera Internacionalista –
Cuarta Internacional


21/04/2014

 

 “Conocí al verdadero Túnez en las cárceles donde se tortura y se reprime a parte de los mejores luchadores obreros antiimperialistas del Magreb y Medio Oriente

 

Por David Leandro Hofstadter desde Buenos Aires

En primer lugar, quisiera hacer llegar mis saludos a todas las organizaciones que fueron solidarias en la lucha por mi libertad. Sé de los enormes esfuerzos que todos hicieron, y sé que hoy puedo estar escribiendo esta nota gracias a la solidaridad internacional de organizaciones de periodistas, de DD.HH, de trabajadores, de estudiantes, de izquierda y socialistas, y por el apoyo de los trabajadores tunecinos y sus organizaciones.

En la primera prisión donde estuve, en la cárcel de máxima seguridad “Bushusha” comíamos fideos con la mano una vez por día en menos de cinco minutos, y 150 personas nos hacinábamos en celdas cuya capacidad era para 30. Allí compartí durísimos momentos con jóvenes luchadores perseguidos por el sólo “delito” de apoyar públicamente o de ser solidarios con las masas masacradas de Siria.
En algunos casos conocí a jóvenes y algunos estudiantes que estaban presos por haber recibido en sus cuentas de Facebook mensajes, notas, saludos o pedidos de auxilio desde Siria y los campos de refugiados en sus fronteras.
Entre todos nos dábamos ánimo. Con muchos de ellos nos comprometimos a encontrarnos a nuestra salida de prisión. Y también nos comprometimos a que el primero de nosotros que saliera iba a luchar por la libertad de todos. Esa es mi obligación hoy: redoblar la lucha por la libertad de los presos políticos, que en Túnez luchan y sienten como propia las demandas de todos los explotados del Magreb y Medio Oriente.
Así conocí Túnez: en las mazmorras de ese régimen que resulta ser el “mismo perro” del régimen de Ben Alí, esta vez “con distinto collar”.


Miliciano libio custodia las refinerias en huelga

Conocí a ese régimen, junto a sus víctimas, padeciendo con ellas. Me reconocí con ellas. Así conocí Túnez, el verdadero Túnez, que no es el de las lujosas playas donde veranean la burguesía y las clases medias ricas de Europa. El verdadero Túnez padece los sufrimientos de su mártir Mohamed Bouazizi, con centenares de miles de esclavos y luchadores perseguidos.
Fui a conocer Túnez, y he conocido al verdadero Túnez… el de la infamia y la mentira contra los explotados. En las cárceles están los luchadores por la libertad, por la dignidad y por el trabajo. Fuera de esas mazmorras se encuentra un gobierno autotitulado “democrático” y de “salvación nacional”, que ha dejado en libertad a la mayoría de los militares, puesto que se autojuzgaron a sí mismos, luego de masacrar a miles y miles de luchadores obreros y jóvenes tunecinos en los levantamientos por el pan y contra el hambre del 2011.

Túnez hoy es el mundo al revés, como lo es todo Medio Oriente. Se acusa de “terroristas” a los que osaron levantarse por el pan y la libertad, enfrentando a las más terribles y sangrientas dictaduras con las que el imperialismo saqueó todas las riquezas de la región.

Un par de días antes de mi deportación seguí conociendo y reconociendo al verdadero Túnez. En mis últimos días, antes de regresar a Argentina, trasladado a la prisión de El-Gorjani, estuve detenido junto a decenas de trabajadores inmigrantes. Eran obreros de color, que fueron capturados en su paso por Libia o Túnez hacia el Mediterráneo y Europa, donde iban a trabajar, corridos por la hambruna y las guerras de una África martirizada. Estos obreros inmigrantes encima tienen que esperar a que sus familias le junten el dinero que no tienen para poder pagarles el pasaje de vuelta a sus países cuando son deportados de Túnez. Esto es lo que sucede en todo país de todo el Norte de África con los inmigrantes, que en la mayoría de los casos son llevados a Europa a hacer los peores trabajos por verdaderos tratantes de esclavos, que los venden por dos monedas a las transnacionales imperialistas, como era el oficio de Khadafy que cobraba muy bien por estos servicios prestados a sus amos de las transnacionales imperialistas europeas.
Muchos de estos trabajadores inmigrantes también son llevados a Túnez sin papeles ni documentación, por parte de los capitalistas, para hacer los peores trabajos en el turismo internacional en ese país.
Muchos de ellos mueren en el Mediterráneo. Otros se hacinan en prisiones como en Lampedusa en Italia, o en Ceuta y Melilla, o en las cárceles de Libia, de Marruecos, de Túnez.
Ellos, obreros de Malí, Gambia, Sierra Leona, Senegal, Camerún, Níger, Nigeria, etc., me decían: “nosotros estamos aquí por querer alimentar a nuestra familia. Ese es nuestro “delito””. Ellos escuchaban atentamente mi experiencia como corresponsal en Siria y en Libia, y me decían: “tú tienes que contar todo esto que viste aquí”.
Me daban ánimo. Veían muy importante mi trabajo. Y yo no me cansaba de contarles que con sus manos fue construida el África martirizada de las transnacionales, y también las potencias imperialistas de Europa.

Con obreros inmigrantes y con luchadores antiimperialistas, nos reconocimos… Así conocí el verdadero Túnez.  

Como parte de mi trabajo, pude trasmitir la lucha por la libertad de los petroleros de Las Heras y su llamado a poner en pie una Red Internacional de todos los presos políticos del mundo, de la Suzuki de la India, de Guantánamo, de los 5.000 presos palestinos como de la familia Issawi y Abdallah, encarcelados por el estado sionista fascista de Israel que ha ocupado la nación palestina, etc.

En un momento, por los “servicios prestados” por ese régimen infame tunecino, yo mismo me sentí parte de esa Red Internacional que debemos construir. No eran muy distintos estos jóvenes y obreros tunecinos que conocí en prisión a los que se pudren en las cárceles de los regímenes de explotación.
Desde adentro de las cárceles de Túnez, creo haber puesto un grano de arena en la lucha por poner en pie esa Red Internacional, junto a los obreros inmigrantes y a la vanguardia obrera y juvenil tunecina en solidaridad con la revolución siria, contra la tiranía del lacayo Al-Assad.

Mi compromiso es seguir luchando por la libertad de los compañeros que quedaron en prisión. La mayoría de ellos son anónimos, no recordados ni mencionados por nadie. Son parte de los miles de explotados que son rehenes en las cárceles de los explotadores. La lucha por su libertad, la de los presos palestinos, de Las Heras, de Guantánamo, debe profundizarse.


Homs - Siria

Estas prisiones donde estuve no son distintas a los campos de refugiados sirios o a los campamentos como el de Yarmouk, donde mueren de hambre los niños palestinos. Para Bashar, el sionismo y toda la izquierda “amiga” de estos lacayos del imperialismo, todos ellos son “terroristas”.
Los jóvenes tunecinos en la prisión de “Bushusha” me decían que este gobierno supuestamente “democrático” y “de salvación nacional” está encubriendo y salvando a todos los represores y asesinos de los levantamientos del 2011, mientras los acusaba a ellos de ser “salafistas”, es decir, el ala derecha y el brazo armado del Enahda, que ataca con métodos fascistas a la clase obrera tunecina y sus luchas. Esto es una calumnia y una mentira. Está claro que es la Embajada yanqui que apoya a los generales y milicos asesinos de Ben Alí, la que arma con una mano a las bandas salafistas para que ataquen al movimiento obrero, mientras que con la otra mano sostiene a este gobierno infame de “salvación nacional”, lacayo del imperialismo y guardián “democrático” de su propiedad.

Lo mismo sucede con las calumniadas y abandonadas masas de Siria. O como lo he visto en Irak, donde el gobierno del protectorado yanqui se anticipó al genocidio de Al-Assad en los años ’90, y hoy busca masacrar a sangre y fuego la heroica resistencia de las masas que se sublevaron en Fallujah meses atrás contra el hambre, el saqueo y la más brutal represión… Un Irak olvidado, con decenas y centenares de miles de presos y de muertos, que la amplia mayoría de la izquierda mundial silencia, porque se ha puesto de rodillas ante Obama, el jefe de los carniceros imperialistas de Wall Street.
Yo tengo un compromiso con ellos: con la resistencia siria y con los que mueren en los campos de refugiados en las fronteras; con las masas palestinas, reprimidas y torturadas por el estado sionista, el más grande terrorista de todo el Magreb y Medio Oriente. Mi compromiso es también con los obreros inmigrantes y con los jóvenes tunecinos con quienes compartí la prisión. Ellos no pueden quedar en el olvido.
Por ello el secuestro de mis apuntes, de mis notas, de mis corresponsalías, de mi notebook, de los borradores de mi libro que estaba escribiendo y estaban allí… esas eran mis “armas”. Ni chalecos anti-balas, ni bayonetas. Mi arma era y es el arma de la denuncia y de relatar los padecimientos inauditos de las masas de Medio Oriente, que quisieron tocar el cielo con las manos con sus levantamientos del 2011 y hoy viven en el infierno de la represión y la contrarrevolución, y en el más grande de los aislamientos, dejadas libradas a su suerte por una parte importante de las corrientes que se reclaman a sí mismas de “izquierda”.

No lograrán su objetivo. Volveré a escribir lo que ya había escrito todos estos meses sobre la cuestión siria. Podríamos decir que el gobierno represor tunecino “echó luz” para escribir el último capítulo de mi libro, que hablará de cómo conocí Túnez. Le “agradezco” que me haya permitido conocerlo tan en profundidad. En lo que a mí concierne, los verdugos no se saldrán con la suya.


Campo de refugiados sirios
Es que en las cárceles de Túnez también pude conocer a los mismos obreros inmigrantes tunecinos y de toda África, que vi trabajar como esclavos en las empresas petroleras imperialistas que succionan las riquezas de Libia. Cuando estaba junto a ellos, recordaba que antes de llegar a Túnez, había tenido conocimiento de las enormes huelgas de los obreros petroleros de Libia. Ellos, luego de tanto engaño, ya han tomado conocimiento de las enormes ganancias de las empresas petroleras imperialistas que saquean Libia, y ya han comprendido el robo del injusto salario que perciben. En Libia, obreros de ese país y tunecinos y egipcios que trabajan en esos pozos de petróleo, que hoy se han sublevado, también son acusados de “terroristas”.

Mientras, en la soledad del aeropuerto de Cartago en Túnez, decenas de policías me intimidaban, me golpeaban y me arrestaban al grito de “Tú vienes de Siria y de Libia. Por eso te detenemos”. La bestia buscaba a su víctima en la soledad de la madrugada. Pero inmensas voces de todo el mundo rompieron ese silencio aterrador y mi libertad fue posible. Ella estará al servicio exclusivamente de luchar por la libertad de todos los demás explotados que se encuentran como rehenes en las mazmorras de los regímenes de oprobio y explotación.

Conmigo he traído un valioso tesoro no sólo de las cárceles de Túnez. Aunque se hayan apropiado de mi notebook, y con ello del borrador de mi libro, de mis notas y corresponsalías, podré reconstituir todo fácilmente.  Es que llevo los recuerdos de las masas masacradas de Siria, con las que conviví en su zona de guerra y en sus campos de refugiados, como corresponsal de la Editorial Socialista Rudolph Klement.
Tengo, como si fuera hoy, todos mis recuerdos intactos. No podrán borrarlos de mi cabeza. Los martirios de las masas, las masacres que he presenciado, lo que he visto en los campos de refugiados de millones de hambrientos, no se me olvidarán jamás.
Hasta la prensa imperialista ha tenido que dar cuenta de mujeres sirias desesperadas que se inmolaron para que sus hijos sean tomados en cuenta y sean alimentados. Según la religión de ellos, el Islam, está prohibido el suicidio, incluso causarse cualquier tipo de lesión a uno mismo. ¿Qué llevó a esta madre desesperada a tener que violar esta ley que para ellos es “sagrada”? No tener ninguna salida. Ella ya se sentía muerta de antemano por ver la suerte que correrían sus hijos, que tan sólo en días morirían de hambre por la falta de alimento. Inmolarse fue el último trágico recurso que tuvo esta madre para que alguien se ocupe del hambre de sus hijos. ¿Y la ONU? Ella se inmoló delante del local de la ONU en Trípoli en el Líbano… una cueva de bandidos que encubre las peores masacres del imperialismo contra las masas. Esos son los que limpian la sangre de los verdugos y terroristas que masacran a las masas que osan levantarse por su dignidad.

Cuando recuerdo esto pienso en Mohammed Bouazizi, al que llevaron a la desesperación, negándole siquiera poner un carro para vender sus verduras. Los que lo obligaron a él a ese martirio, están todos en libertad, paseándose por las calles de Túnez.

He llegado a la Argentina y no puedo menos que saludar a los compañeros que están detenidos en Las Heras, a los que lo han estado y a los que han sido condenados a cadena perpetua. Esa también es la verdadera Argentina. Que no la escondan. Es la que preparan las transnacionales y sus gobiernos para seguir matando de hambre al pueblo y saqueando al país.

Hablemos claro: un grupo de parásitos de Wall Street, de la City de Londres, de París y del Bundesbank han transformado a todo el mundo en una sucia prisión.

Desde ya, estoy a disposición y al servicio incondicional de toda lucha de los trabajadores y oprimidos, y sus organizaciones. Les hago llegar mi agradecimiento y solidaridad. Sepan que cuentan conmigo para lo que necesiten en su lucha cotidiana.

En los próximos días, desde la Editorial Socialista Rudolph Klement realizaremos una Conferencia de Prensa para dar cuenta de esta dura experiencia que hemos vivido y de la enorme solidaridad que hemos recibido.

Mi colega José Manuel Yantorno se ha quedado trabajando en Túnez, completando mi trabajo. Hemos cumplido nuestro cometido. No de la forma en que hubiésemos querido, pero fue bajo la forma que imponen las condiciones de una nueva ofensiva imperialista en la región. Sabíamos y sabemos los riesgos que corremos por esta dura tarea de darles a conocer a los explotados del mundo lo que la prensa imperialista y burguesa quiere ocultar. Pero, hoy más que nunca, no guardaremos silencio. La voz de los que no la tienen merece ser escuchada.

Un saludo fraternal a todos,

David Leandro Hofstadter


21/04/2014

Comunicado de la Editorial Socialista Rudolph Klement sobre la libertad de su corresponsal David Leandro Hofstadter

Luego de duros y amargos momentos, de estar casi 10 días en prisión en Túnez -la mayoría de ellos desaparecido- Leandro ha llegado a la Argentina.
Fue deportado de ese país el día martes 15/04. En Túnez, el Ministerio del Interior y la justicia no le pudieron abrir ninguna causa judicial. Queda así evidenciado que todo lo que sufrió fue una persecución política de la cual Leandro pudo salir solamente por la enorme solidaridad internacional.

Leandro fue deportado de Túnez por el gobierno tunecino, que le aplicó “el derecho de admisión”. Fue trasladado a Turquía el mismo 15/04. El gobierno tunecino se quedó con sus pertenencias: su computadora, su cámara de fotos con sus memorias y sus celulares, e inclusive con su dinero. Todo el trabajo que él había realizado como corresponsal en zona de guerra fue apropiado indebidamente por el gobierno tunecino.
El día 16/04, desde la Editorial, se realizó la denuncia correspondiente ante la Cancillería Argentina de este verdadero robo y nuevo atropello por parte de los servicios de inteligencia, la policía y el gobierno de Túnez.
Como consecuencia de esto, el gobierno tunecino terminó apropiándose, de forma indebida, de las fuentes periodísticas que Leandro tenía como corresponsal. Asimismo se apropió de todos los archivos del libro sobre la cuestión siria que él estaba escribiendo, que estaban guardados en su computadora. En la denuncia realizada ante la Cancillería Argentina, hacemos responsables al gobierno tunecino de la suerte que pudieran correr todas las fuentes y corresponsales que intervinieron en decenas de reportajes y corresponsalías de distintos países del Magreb y Medio Oriente.
Nosotros no nos haremos responsables, mucho menos, de lo que el gobierno tunecino haga llegar en una valija diplomática, sobre la cual Leandro jamás tuvo control ni conocimiento de lo que la policía tunecina ponía ni sacaba a su antojo de la misma. Sólo exigiremos que se le haga entrega de todo lo que a él le fue robado y sustraído.

El día 17/04, con esfuerzo de todos, Leandro pudo llegar de Turquía a Buenos Aires. Pero su salida de Túnez y su llegada a Argentina no hubieran sido posibles sin la enorme solidaridad internacional de organizaciones obreras como la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) a través de la Confederación Latinoamericana de Trabajadores Estatales (CLATE), la Unión General del Trabajo de Túnez (UGTT), organizaciones de izquierda, de DD.HH., de periodistas, y de todos los que, desde los cinco continentes, reaccionaron inmediatamente exigiendo, desde un primer momento, su aparición con vida y su libertad.

Leandro estuvo detenido desde el domingo 06/04 a la noche hasta el lunes 07/04 en el aeropuerto internacional Cartago de Túnez. Luego fue trasladado, manteniéndolo incomunicado, a la comisaría central, para luego ser derivado a la prisión de máxima seguridad “Bushusha”.
Allí, luego de pasar varios interrogatorios e inclusive ser golpeado, Leandro estuvo en una celda junto a 150 presos políticos, todos acusados de “terroristas” y de haber ido a combatir a Siria contra el régimen de Bashar Al-Assad. Se trataba de trabajadores y jóvenes que, por apoyar la causa siria, eran acusados de ser “terroristas”. En muchos casos, ellos fueron encarcelados por tan sólo haber recibido un e-mail o un mensaje por facebook desde Turquía, o de parte de exiliados sirios; o por tener conocidos en Siria y también en Libia.
Todos ellos estaban en condiciones deplorables en prisión; en cárceles donde se golpea y se tortura a todo luchador antiimperialista tunecino y de la región.

Está claro que Leandro fue perseguido por su actividad como corresponsal realizada en Siria. En los durísimos interrogatorios que debió soportar, la clave de la acusación por parte de la policía de Ben Alí era que él “había estado mucho tiempo en Turquía y que por lo tanto, seguro había estado en Siria”.
Como hemos constatado, no sólo en las cárceles de Túnez, sino en todos los países de la región e inclusive en países europeos como España, Francia o Alemania, se detiene a toda aquella persona que haya pasado por Siria en los últimos 3 años y al que haya estado más de 30 días en Turquía, acusándolos de “guerrilleros” y “terroristas”.
Así, se hace pasar a los más grandes genocidas y terroristas del Magreb y Medio Oriente, como el perro Bashar, los generales asesinos de Egipto, las tropas yanquis invasoras de Irak y Afganistán y el sionismo, como bondadosos y “campeones de la democracia y la libertad”. Al mismo tiempo, a todos aquellos que apoyan la causa de las masas explotadas y masacradas de Medio Oriente, se los hace pasar como “terroristas”.
De esta manera, la conferencia de Ginebra II de Obama, Putin, Al-Assad y la burguesía de Qatar y sus generales, viene a imponer este siniestro plan que, en última instancia, termina de garantizar el aislamiento de Siria para que el perro Bashar lleve a cabo uno de los peores genocidios contra su propio pueblo de las últimas décadas.
Por ello Leandro no fue más que una de las miles de víctimas del perro Bashar y de todos los regímenes de oprobio del Magreb y Medio Oriente, que vienen a aplastar a las heroicas masas de la región que osaron levantarse contra el hambre y la injusticia en el 2011.
Leandro presenció golpes y torturas contra luchadores antiimperialistas tunecinos en esa cárcel de máxima seguridad donde él estuvo hasta el 11/04.
Recién ahí, después de 5 días, Leandro fue “blanqueado” y llevado ante un juez. Está claro que fue la campaña internacional la que obligó al gobierno tunecino a tener que “informar dónde estaba Leandro”. No fue ese el caso de los 150 presos políticos con los que él compartió la prisión.

A Leandro en ningún momento, ni siquiera ante el juez al que fue llevado, se le dio derecho ni a un abogado, ni a un traductor, ni a llamar a la Embajada Argentina ni a realizar ningún llamado telefónico.

El día 11/4, Leandro estuvo solo ante un juez de la corte, que “decidió” que no había motivos para abrirle ninguna causa. Por ello ese mismo día fue trasladado a la cárcel de presos extranjeros “El-Gorjani” para su deportación.
Esta resolución demuestra que las acusaciones que le realizaron a Leandro de que traía material de guerra, inclusive prismáticos, chalecos anti-balas y hasta una bayoneta, fueron una vil mentira y una provocación organizada por los servicios de inteligencia de Turquía, de Siria y de Túnez.

Leandro y todos nosotros no tenemos más que palabras de agradecimiento por todos los pronunciamientos que realizaron centenares de organizaciones ante el gobierno de Túnez y las embajadas tunecinas en todo el mundo. Sin ello, él hoy no estaría aquí y no podría firmar esta declaración junto a nosotros.

Llamamos a todas las organizaciones obreras, de DD.HH y de periodistas a seguir exigiendo la restitución de todas las pertenencias de Leandro, como su cámara fotográfica, sus celulares y su notebook, con todos los archivos que él tenía allí.
Abogados de la UGTT han quedado a cargo de hacer los reclamos correspondientes en Túnez y de denunciar esta sustracción, cuyo valor más preciado está en la notebook de Leandro, que son los archivos del libro que estaba terminando sobre la cuestión siria, titulado: “2013: Siria bajo fuego, una revolución ensangrentada”.
Todos juntos vamos a colaborar para que podamos reconstituir colectivamente esa obra, puesto que no vamos a permitir que sean calladas las voces de los más de 8 millones de obreros, campesinos y del pueblo pobre sirio que se encuentran en verdaderos campos de concentración llamados “campos de refugiados” en las fronteras de Siria, donde ya ni siquiera la ONU les da ni un pedazo de pan ni una manta. Son millones allí, con muchos muriendo de frío y de enfermedades, y con niños que comienzan a morir de hambre. Las ciudades de Siria son destruidas por los barriles explosivos de Al-Assad, mientras un tenebroso silencio busca callar lo que, insistimos, es un verdadero genocidio contra aquellos que osaron levantarse por el pan.

Este ataque contra un corresponsal de una Editorial Socialista en Túnez no es más que un pequeño episodio de una brutal y sangrienta ofensiva no sólo contra las masas sirias, sino contra todos los que se levantaron en el 2011 en la región por la justicia y la libertad, contra el hambre, la miseria y la opresión.
Sin la solidaridad internacional, Leandro hoy no estaría aquí. Él estaría corriendo la suerte de miles de luchadores de todo el Magreb, Medio Oriente y el mundo. Este es el caso de los presos palestinos que se pudren en las mazmorras del estado de Israel. Es también el caso, de los obreros de Las Heras, condenados a cadena perpetua por las mismas petroleras que saquean y arman a los gobiernos asesinos que masacran a los pueblos del Magreb y Medio Oriente. Asimismo es el caso de los luchadores que están en las cárceles de la CIA en Irak y Afganistán, y todos los que son reprimidos y torturados por los regímenes de la región.

Quedamos a disposición incondicional de todas las organizaciones obreras que luchan por la solidaridad de los trabajadores de todo el mundo. Sabemos valorar, como una verdadera solidaridad de clase, el apoyo que nos han otorgado para liberar a nuestro corresponsal. Hoy la lucha, más que nunca, es por liberar a todos los presos políticos y los luchadores perseguidos por todos los gobiernos y regímenes opresores en todos los países del mundo.

Hoy queda en Túnez y en la región, José Manuel Yantorno, de cuya integridad y seguridad seguimos haciendo responsable al gobierno tunecino.

 

Walter Nicolás Montoya 
Director de la Editorial Socialista Rudolph Klement

Valeria Giselle Sago
 Editora General y Captura de Datos e Información
Lic. en Ciencias Sociales (Queensland University Tecnology)

David Leandro Hofstadter
Corresponsal y Escritor para el Magreb y Medio Oriente

 

Domicilio: Remedios de Escalada 6505 - Martín Coronado, Pcia. de Buenos Aires (CP 1682)

Teléfono: 4305-2558
Celular Particular: 15-6198-1240 
E-mail: rudolphklement@yahoo.com.ar


 

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