Períodicos Democracia Obrera
El Organizador Obrero Internacional

VISITE TAMBIÉN
LA PÁGINA DE LA FLTI

WWW.FLTI-CI.ORG

volantes
Suplementos DO
English
Portugués

Estados Unidos - 20 de enero de 2021

Con las calles de Washington vacías y tomadas por el Ejército de la OTAN y del imperialismo yanqui…

Asume Biden y el Partido Demócrata
de los piratas de Wall Street

Ahora es el turno de los “cantos de sirena” y de las “frases dulzonas” de estafadores políticos y direcciones colaboracionistas…
Ellos buscan desorganizar y hacer retroceder las luchas
de la clase obrera y el pueblo negro

El 6 de enero pasado, miles de supremacistas blancos con bates de béisbol y banderas confederadas y norteamericanas marcharon al Capitolio, luego de un acto público de Trump en el que los llamó a “luchar como el infierno”.
Irrumpieron dentro del recinto, cruzando el cordón policial e interrumpieron la sesión del Congreso que iba a certificar el triunfo electoral de Biden. Hubo cinco muertos entre las corridas dentro del Capitolio, mientras los representantes (diputados) y senadores huían o se escondían buscando resguardo.
Fue un intento de putsch protofascista para que Pence y el Partido Republicano apoyaran la denuncia de fraude electoral de Trump y no reconocieran el triunfo de Biden, para así forzar nuevas elecciones.

Un sector de los monopolios y las transnacionales se negaba a dejar la administración del Estado. Se abrió así una enorme crisis en las alturas. Bandas de supremacistas blancos y de grupos fascistas, con la complicidad de la policía y de sectores minoritarios del establishment, intentaron imponer sus condiciones a cachiporrazos. Esta intentona fracasó. Horas más tarde, ya con la Guardia Nacional en el Capitolio y dispersadas las bandas que lo habían tomado, la sesión del Congreso continuó y terminó efectivamente ratificando a Biden como el próximo presidente.
En el imperio se vivió una enorme división en las alturas entre las pandillas burguesas. Pero la amplia mayoría de Wall Street, la que verdaderamente define, resolvió que asumen Biden y los Demócratas. Incluso la casta de oficiales, el Estado Mayor Conjunto, declaró “Hemos sido testigos de acciones dentro del edificio del Capitolio que fueron inconsistentes con el imperio de la ley. Los derechos de libertad de expresión y de asamblea no le dan a nadie el derecho de recurrir a la violencia, sedición e insurrección (…) El 20 de enero de 2021, de acuerdo a la Constitución, confirmado por los estados, las cortes y certificado por el Congreso, el presidente electo Biden asumirá el cargo y se convertirá en nuestro 46° comandante en jefe” (memorándum a las Fuerzas Conjuntas, 12/1/2021).

Las instituciones fundamentales del Estado burgués imperialista definieron quién sería su representante para el próximo período: Biden y los Demócratas. Una política que para ellos no tiene pérdida y que es una fórmula clave para intentar sacar al régimen y al estado burgués del centro del huracán del ascenso de la amplia mayoría de las martirizadas masas de EEUU, con su clase obrera empobrecida y con millones de desocupados. Una política de “cantos de sirena”, de engaños, de cooptación y de desvío que provisoriamente logró sacar a la mayoría de las masas y al pueblo negro del aguerrido combate en las calles, con el cual comenzaban a arrinconar al gobierno de Trump y al régimen de conjunto.
El gran capital comprendió que este no era el momento para ir a choques directos de guerra civil con las masas sublevadas, cuando no han pasado muchos meses desde que Trump tuvo que preservarse en el subsuelo N°12 de la Casa Blanca y decenas de comisarías eran prendidas fuego por los explotados en las calles.
No era el momento de atacar al pueblo apoyándose en sectores desesperados de las clases medias en crisis y bancarrota, e inclusive en capas altas de la aristocracia obrera blanca, despojadas de sus antiguos derechos. Es decir, la oligarquía financiera yanqui comprendió que entrar en lo inmediato en una fase de guerra civil con métodos fascistas o semi-fascistas contra las masas sublevadas, era jugarse a un todo o nada antes de tiempo, arrojándole gasolina al fuego.
El fascismo es el último gobierno de la burguesía antes de una posible victoria de la revolución socialista. La burguesía recurre al fascismo cuando se debe jugar a todo o nada para mantener su propiedad. Trump y el conjunto del régimen quedaron atrapados en esta contradicción. Pero a no dudarlo que los llamados gobiernos “democráticos” o burgueses “de izquierda” con su política de colaboración de clases, de engaño y de “cantos de sirena”, son el anteúltimo gobierno de la burguesía antes del fascismo. Eso lo comprendió muy bien el establishment.

La bancarrota del imperialismo yanqui desgrana a capas desesperadas de la burguesía baja y de las clases medias, e inclusive arrastra a amplios sectores de la clase obrera blanca, a los que ayer el gobierno de Obama y los Demócratas les arrojaron toda su crisis de 2008, quitándole su trabajo, su seguro social, su jubilación y su vivienda para salvar con 2 billones de dólares a todos los parásitos de Wall Street que habían estafado con burbujas y valores ficticios a la nación y al mundo entero.
Cuando la clase obrera y el pueblo negro ganaban las calles para enfrentar al régimen y a los explotadores de conjunto por sus demandas de trabajo digno, salud, vivienda, etc. y atacaba a la policía y los poderosos, la clase obrera tendía a unir sus filas. Cuando le impusieron apoyar a los políticos patronales y del establishment, solo ha logrado dividirse.

En discusiones con el SWP de EEUU en 1938, Trotsky se preguntaba “¿cómo se vuelve fascista una democracia?” y se respondía: “los demócratas pequeñoburgueses están en bancarrota. Solo los más potentes, los grandes ladrones, los más ricos amos de esclavos, continúan siendo demócratas”. Esto planteaba para explicar en aquellos años que bajo situaciones de crisis y catástrofe económica y social, la “democracia” se vuelve cada vez menos posible. Esto es lo que sucede hoy en EEUU. Y esto es lo que expresan los casi 70 millones de votos de Trump.

En esta crisis también se expresa el desgarramiento de las filas obreras, provocado por la pérfida política de una izquierda reformista pseudo-socialista y de burócratas sindicales corruptos que, sosteniendo al ala social-imperialista burguesa de Sanders y compañía, terminaron sometiendo políticamente a los trabajadores a sus verdugos del Partido Demócrata, cuestión que dividió a la clase obrera.
Desde La Habana, desde los comandos de todos los partidos social-imperialistas, desde los renegados del marxismo que inclusive se disolvieron entrando al partido de Sanders, vistieron de “socialistas” a sionistas millonarios y a charlatanes como Ocasio Cortez. Estos “socialistas” del Partido Demócrata fueron regados por los monopolios con millones de dólares para sostener sus candidaturas y que estafen al pueblo, como hicieron llevándolo a votar a Biden hoy, como antes habían hecho con la Clinton.

De esto se trató la trampa electoral de noviembre que les impusieron a los trabajadores y al pueblo negro para sacarlos de las calles. Las masas combatían en 50 ciudades por disolver la policía. Desde el Partido Demócrata y sus estafadores políticos travestidos de “socialistas”, con “cantos de sirena”, mentiras y engaños, les hicieron creer que la policía asesina se podía reformar. A través de ONGs burguesas han cooptado a gran parte de las organizaciones de Black Lives Matter. Como ya vimos, corrientes que se dicen socialistas como la ISO o el Partido Comunista norteamericano sostuvieron a Sanders, sus engaños y mentiras. Habrase visto la caradurez de este sionista millonario, salido de la cloaca de Wall Street, como salen Trump y Biden, pregonando el “socialismo”, vistiéndose de rrrrrrrrojo, como decía Lenin, para mejor engañar a los trabajadores y al pueblo pobre.

Con las masas por ahora adormecidas en una “oleada pacifista” electoral, Trump y un sector de los monopolios creyó ver que era el momento de pasar a una acción decisiva para domesticar al Congreso a los palazos y con brutal represión a las masas en las calles. De esta manera, podría conquistar un gobierno fuerte para que EEUU pueda tener las manos libres para ir a aventuras superiores en un planeta donde ya hace rato ha perdido el control total y global del mercado mundial y de las ramas claves de producción en la economía-mundo, como veremos más adelante.

Denunciando fraude y sacando a la reacción a las calles, Trump intentó perpetuarse, que es lo que hubiera sucedido de haber triunfado su putsch. Pero la absoluta mayoría del establishment comprendió muy bien que esto era una aventura. Las masas fueron desviadas y engañadas, pero están muy lejos de haber sido derrotadas y continúan sufriendo padecimientos inauditos que se agravan día a día, no solo por la pandemia sino también por el crac, la crisis y la bancarrota que destila por todos lados el imperialismo norteamericano.
En un choque decisivo con la clase obrera con métodos de guerra civil, el resultado hubiera sido catastrófico para los de arriba. Insistimos, las masas están muy lejos de estar derrotadas. Ni siquiera están somnolientas. Fueron provisoriamente engañadas. Por eso viene el Partido Demócrata. Justamente, a desmovilizarlas, a terminar de adormecerlas, a amortiguar los impactos de sus luchas contra el régimen y el gobierno, a reprimir a su ala izquierda combativa en las calles con una policía y fuerzas represivas “bondadosas” y “democráticas”, para así crear las mejores condiciones, con la clase obrera totalmente adormecida, para que venga el fascismo, con golpes certeros y decisivos. Estratégicamente esto es lo que necesita el imperialismo norteamericano, para ir a aventuras agresivas y ofensivas en el planeta.

De esto se trata y se trató históricamente la vieja política de Frente Popular (de colaboración de clases con la burguesías “democráticas” o “progresistas”) que estableció primero la socialdemocracia y luego el stalinismo, provocando las más crueles derrotas al proletariado mundial. Como plantea el Programa de Transición de los trotskistas: “la denuncia implacable a la teoría y la práctica del Frente Popular, constituye la primera condición para una lucha revolucionaria contra el fascismo”. Luego continúa: “El fascismo es un arma en manos del capital y no de los terratenientes feudales”. Sale de la misma cloaca de Wall Street, de los mismos directorios de las empresas y bancos que hoy le dieron el triunfo a Biden y que financian por izquierda a Sanders y a Ocasio Cortez. Ellos preservarán a las bandas protofascistas que ya ganaron las calles. Saben que las necesitan y las necesitarán.

La pandilla de Trump se equivocó en los tiempos y abrió una enorme crisis política en las alturas. Ahora ha retrocedido momentáneamente a su mansión de Florida, aceptando el resultado electoral. La burguesía percibe que si no cierra esa crisis en las alturas, pueden irrumpir las masas de forma independiente y dislocar y derrotar a todas las instituciones de dominio del imperio yanqui. Es que todas ellas están en cuestión: la policía por asesina, los jueces porque son denunciados de convalidar fraudes por la misma burguesía, los políticos por salvar a los millonarios y matar al pueblo de hambre y pestes. Eso es lo que vino a pregonar Biden: recomponer la unidad y cerrar las brechas en las alturas antes de que las masas sobrepasen a sus direcciones reformistas que las sometieron al Partido Demócrata y la trampa electoral. Eso hacía Pence, el vicepresidente de Trump, como invitado de honor en el acto de asunción de Biden. También estaba allí el sionista Sanders, jurando lealtad a esa política de “unidad” de los poderosos para cerrar la brecha en las alturas.
Todos ellos saben que están en una carrera contrarreloj. Para nada la clase obrera y los explotados se han rendido. Ningún sector de los oprimidos se ha retirado del campo de batalla. Solo han sido engañados momentáneamente. Nada está dicho aún.

En medio de la catástrofe, el crac y la bancarrota de EEUU y de la economía mundial, el regreso del Partido Demócrata a manejar los negocios del gran capital, más allá de tal o cual limosna que quieran hacer pasar como concesiones o reforma, para nada significa que Biden viene a resolver el problema de los explotados y sus demandas centrales. Ellos vienen a someterlos y solo crearán y desarrollarán las condiciones de catástrofe para que el fascismo levante cabeza. Estas son las verdaderas condiciones que prepara el próximo gobierno del Partido Demócrata. Esto es lo que votaron los accionistas de la oligarquía financiera de Wall Street cuando le dieron el poder. Y está por verse si con el “sueño americano” que estos parásitos levantan hoy para engañar al pueblo, les va bien. Seguro que Biden y Sanders serán inteligentes y también estarán mirando con un ojo los ascensores de la Casa Blanca para esconderse en el bunker como tuvo que hacer Trump asediado por las masas.

¡Vaya “democracia perfecta” la de EEUU! Un imperialismo en crisis y bancarrota que le ha arrojado todas sus pestilencias y robos a su propia clase obrera y a todos los pueblos oprimidos del mundo, mientras se disputa a dentelladas con las demás potencias imperialistas el mercado mundial, sabiendo que ya no está más solo como en Yalta para controlarlo con un dedo desde Washington.
Vaya democracia norteamericana, cada vez menos edulcorada y sin su ropaje de seda. El nuevo presidente habla en las escalinatas del Capitolio, rodeado por más soldados que los que tiene EEUU hoy en los frentes de Irak y Afganistán. De esto se trata la “democracia de Roma”; de esto se trata la democracia esclavista de Wall Street y los banqueros imperialistas que hoy sale a la luz.
Pueden hacer esto y encubrir esta brutal crisis en las alturas para que sus esclavos no irrumpan aprovechándola y desmantelando a este régimen imperialista infame, puesto que muchos Tío Tom y entregadores de la clase obrera han sido comprados por el capital para que le salven sus negocios e intereses, sobre todo en esta época de crisis, en EEUU y a nivel mundial.

Carlos Munzer

 


Biden jura como nuevo presidente de EEUU


El Capitolio militarizado


Junio de 2020, manifestación de masas
frente a la Casa Blanca:
“Las Vidas Negras siempre importan”

contactenos